Este cuadro del siglo XIX recrea la vida en el Ágora ateniense

«Idiotas» de ayer y hoy

Resulta cuanto menos curioso cómo muchas de las palabras que utilizamos en nuestro día a día tienen un origen muy remoto y han sido transformadas a lo largo del tiempo de muy diversas maneras. Muchos de sus significados difieren de manera notable entre una y otra época e incluso entre diferentes países, sobre todo cuando nos referimos a términos políticos como «republicano» o «liberal», entre muchos otros. Aunque también hubo muchos otros términos que nacieron hace miles de años y que aún hoy conservan, grosso modo, su significado original.

La etimología como campo de conocimiento ha jugado un papel fundamental en el estudio del origen de las palabras que hoy componen nuestro vocabulario, y acercarnos un poco a ella puede aportarnos interesantes anécdotas acerca de cómo cambian la sociedad y las mentalidades con el paso de los años e incluso cómo hay elementos que se mantienen y llegan hasta nuestros días.

Este cuadro del siglo XIX recrea la vida en el Ágora ateniense
Este cuadro del siglo XIX recrea la vida en el Ágora ateniense

Un caso que hoy nos gustaría analizar es el de uno de los insultos que componen la lengua española y que según cada cual puede ser utilizado con mayor o menor frecuencia, pero que todos conocemos bien; hablamos de la palabra «idiota», que podríamos definir como aquella que designa a todo individuo «engreído sin fundamento para ello» o «corto de entendimiento» según la RAE. Algo similar a «tonto», «estúpido» o cualquier otro término utilizado para resaltar el carácter insoportable de determinadas personas.

Pues bien, si nos retrotraemos unos cuantos siglos, vemos que el origen de este concepto tiene lugar en la Antigua Grecia, cuyo término ἰδιώτης (idiótes), que posteriormente pasaría al latín como «idiota», deriva a su vez de la raíz «ἴδιος» (idios), que venía a significar «lo personal» o «lo particular». De este modo, el que a un griego lo llamaran «idiota» no significaba otra cosa que vivía ajeno a lo que sucedía en la polis y en la comunidad y prefería centrarse en sí mismo y sus asuntos. Esta palabra pasaría rápidamente a ser considerada un grave insulto, sobre todo si tenemos en cuenta la importancia que griegos y romanos otorgaban a la vida pública, en un mundo en que todo se articulaba en torno a la ciudad y las cuestiones que la afectaban.

Por lo tanto, si bien es cierto que hoy, miles de años más tarde, la palabra «idiota» continúa siendo un insulto, no deja de llamar la atención cómo su significado ha cambiado considerablemente. Al fin y al cabo, idiotas hubo y habrá muchos a lo largo de la historia; la cuestión es que no todos han sido iguales, ni se les ha catalogado así por los mismos motivos.

Fidias enseña el friso del Partenón a Pericles
Fidias enseña el friso del Partenón a Pericles

No deja de ser irónico que en nuestro tiempo sean muchos de aquellos que se dedican a la política los que nos den motivos para catalogarlos como tal. Pero no me malinterpreten, no pretendo lanzar ninguna crítica gratuita, sino señalar lo curioso de la anécdota. Pues al fin y al cabo, como ya he dicho, idiotas los hay de todo tipo y condición en cualquier rincón del planeta. Está en cada uno de nosotros el saber identificarlos, aunque nunca está de más hacer caso a las palabras del bueno de Carlo M. Cipolla en su satírica Allegro ma non troppo acerca de la estupidez humana: «Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso

De nuevo siento irme por las ramas, pero ya se sabe, la etimología da para mucho y siempre incita a reflexionar sobre nuestra sociedad y sobre nosotros mismos. Y como historiador y ciudadano, prefiero preocuparme de lo que ocurre a la sociedad antes de que se me tache de idiota, tanto en su significado original como en el actual, claro está.


Fuente: http://www.delcastellano.com/2008/07/06/etimologia-de-la-palabra-idiota/

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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