Divulgación

El Pótlatch y la economía del don

Existen a lo largo de la historia sociedades y grupos humanos de lo más variopinto, y esta diversidad da lugar una amplia gama de formas de relación e interacción entre los diferentes grupos. La forma en que una sociedad se articula es algo que no deja indiferente a ningún investigador, ya sea historiador, antropólogo, sociólogo o filósofo; y como resultado de ello, son muchas las páginas que se han escrito en torno al tema y muchas las teorías que se han elaborado al respecto.

Bandera de los Haida, uno de los pueblos que practicarían el Pótlatch

Bandera de los Haida, uno de los pueblos que practicarían el Pótlatch

Hoy nos gustaría destacar una ceremonia practicada entre los indios norteamericanos de la costa del Pacífico como es el Potlatch, ritual que compartieran los Haida, los Kwakiutl o los Tlingit entre otros pueblos, y que pone de relieve un tipo de relaciones e interacción social verdaderamente interesante.

Esta práctica, vigente hasta el siglo pasado, consistía en un banquete celebrado entre dos tribus que compartían e intercambiaban sus bienes. Ahora bien, lo realmente llamativo es la forma en que estos bienes podían llegar a jerarquizar y estratificar la sociedad en términos de prestigio. En ellos, el anfitrión hace gala de sus riquezas y su excedentes (generalmente alimentos, aunque también se podían intercambiar otro tipo de productos artesanales) y los regalaba a sus invitados, en un acto que le proporcionaría mayor fama y prestigio cuanto mayores y cuantiosas fueran sus dádivas.

«Tanto tienes, tanto vales» dice el refrán inspirado en  un fragmento de la obra cumbre de Cervantes. Y puede ser que algo similar ocurriese en este caso, lo cual tampoco debería resultarnos extraño ni fuera de lo común viviendo en el mundo en que vivimos. Así pues, aquel jefe o aquella tribu más poderosa que pasaba por una buena temporada en términos de producción, podía ceder amablemente parte de sus recursos sin recibir nada a cambio. Todo este en apariencia, claro está, porque lo que se producía era realmente un intercambio, sólo que lo que se gana no es otra cosa que prestigio.

Esta costumbre ancestral de los pueblos indios no permanecería ajena a los profundos cambios que tuvieron a cabo en Europa y el resto del mundo a lo largo del siglo XIX, momento en que la expansión de las grandes potencias del Viejo Continente se expandieron a lo largo y ancho del planeta, entrando en contacto y descubriendo nuevos pueblos y culturas, en la mayoría de los casos bajo el estandarte del imperialismo y el colonialismo. En cualquier caso, uno de los muchos efectos que tuvo todo ello sería el establecimiento de relaciones comerciales de estas tribus con los europeos, lo que enriquecería especialmente a algunas de ellas, como es el caso de los Kwakiutl, pero también generaría una gran competencia entre estos pueblos. Se desataría de esta manera una mayor competición por escalar en el estatus social, que dio pie a que algunos anfitriones llegasen a destruir sus excedentes en lugar de regalarlos como símbolo de su poder y hegemonía.

Celebración de un Pótlatch en Alaska

Celebración de un Pótlatch en Alaska

Lo cierto es que la práctica del Potlatch es un fenómeno muy complejo que se ha estudiado mucho y  sobre el que los propios investigadores se encuentran divididos. Mientras unos lo interpretan como una desmedida ostentación de poder y prestigio social; otros apuntan a que más allá de un derroche, se trata de una forma de distribución de recursos y un mecanismo coherente de articulación de la sociedad.

Si un pueblo ha tenido una mala cosecha, puede recurrir a sus vecinos, que de manera gratuita (que no desinteresada), les ofrecen su ayuda para superar esta mala racha. ¿Qué reciben a cambio? El respeto y la consideración social, así como una posición preponderante. Un bien poco tangible pero no menos importante. Si nos paramos a pensar, nuestra sociedad no es muy diferente, y la búsqueda de reconocimiento es algo que subyace en ella de manera más o menos palpable, como han señalado numerosos antropólogos y sociólogos.

De hecho, muchas de estas aportaciones han servido para dar lugar al concepto de «economía del don», una teoría que apunta a la existencia de este tipo de prácticas en diferentes sociedades a lo largo de la historia, e incluso en nuestros días. Por ejemplo, entre las sociedades prehistóricas de cazadores-recolectores, en las fiestas del mérito budista o incluso el diezmo religioso. Pero si queremos buscar ejemplos más cercanos, podríamos mencionar las obras de caridad, la filantropía o incluso el desarrollo de software libre.

Nosotros nos somos expertos en antropología ni sociología, pero como historiadores pensamos que merece la pena adentrarse en estos campos de conocimiento para conocer un poco mejor cómo se articulan las sociedades humanas, y por ello hoy dedicamos nuestro artículo al Pótlatch, una de las muchas prácticas que por desgracia apenas conocemos pero que no por ello dejan de ser fascinantes.

Aunque podéis estar tranquilos, que lo que hoy compartimos con vosotros no responde a ningún interés más allá de la divulgación y de intercambiar nuestras inquietudes y conocimientos. Como mucho, lo que esperamos recibir a cambio es un poco de vuestro tiempo e interés, que no es poco.

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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