Inicio Divulgación Los secretos de la Barcelona «gótica»

Los secretos de la Barcelona «gótica»


Cuando uno tiene la suerte de pasear por las calles de ciudades como Barcelona, resulta casi inevitable la sensación de estar caminando a través del tiempo, de sumergirse en siglos de arte, cultura e historia, fruto de los cuales emerge un hermoso mosaico de barrios, callejuelas y edificios cada uno de ellos con su propia historia que contar y que parecen tener vida propia.

Desde el Ensanche hasta Montjuic, sin olvidarnos del encanto de Gracia o los rinconces emblemáticos en que artistas de la talla de Gaudí dejaron su huella. Todo estos y muchos otros barrios y enclaves de la Ciudad Condal conforman una heterogénea y cautivadora imagen que es al mismo tiempo resultado y testimonio de su historia y de las vidas de sus habitantes a lo largo del tiempo.

gargolabarriogoticobarcelona (1)No obstante, tratando de dejar a un lado la evidente fascinación que esta ciudad me provoca, hoy me gustaría acercarles a una historia hasta hace poco no tan conocida del que hoy es uno de sus mayores centros de interés turístico, el Barrio Gótico, en el distrito de Ciutat Vella. En pleno corazón de la urbe, este distrito alberga una fascinante historia que comienza en época romana con la fundación de la colonia de Colonia Iulia Augusta Paterna Fauentia Barcino, más conocida (afortunadamente) como Barcino, reemplazando a un primer asentamiento en la zona de Montjuic, y que se prolonga hasta el siglo XII, cuando la ciudad empieza a crecer y a extenderse más allá de la muralla romana.

Entre los diferentes barrios que componen el distrito, quizás nos llame más la atención el caso del Gótico, una galería de estatuas, edificios y fachadas que nos teletransportan a una Barcelona medieval cuya estampa artística impresiona al que más y al que menos. Sin embargo,  cabe preguntarse hasta qué punto es esta un fiel reflejo de aquel pasado que creemos o queremos evocar, ya que parece ser que “no es oro todo lo que reluce.”

Fachada actual de la Catedral de Barcelona
Fachada actual de la Catedral de Barcelona

A ello apunta la tesis doctoral de Agustín Cócola, publicada en 2011 bajo el esclarecedor título de El Barrio Gótico de Barcelona: planificación del pasado e imagen de marca. Desde ese momento, la polémica estaría servida, ya que su propuesta se centraría en poner de relieve cómo la mayoría de edificios que componen este barrio no fueron realmente góticos, sino que su aspecto actual no es más que el producto de una serie de reformas llevadas a cabo entre finales del siglo XIX y principios del XX, bajo un estilo neogótico que se reviste o se disfraza de gótico con el fin de atraer al turismo, y fomentadas en su mayoría por las grandes figuras de la burguesía catalana.

Este era el aspecto de la Catedral de Barcelona antes y después de su reforma
Este era el aspecto de la Catedral de Barcelona antes de su reforma

Es decir, que aquello que durante tanto tiempo se consideró la gran manifestación del arte medieval y gótico y que se habría constituido como una de las principales señas de identidad de la ciudad, no sería más que una “mentira” o, si lo prefieren, un “lavado de cara” que hizo que todos esos edificios se disfrazaran al modo en que antaño se engalanaban aquellas plazas, casas y catedrales.

Sin ir más lejos, la propia fachada de la catedral de Barcelona sería diseñada y elaborada entre 1882 y 1913 por Josep Oriol Mestres y August Font i Carreras, valiéndose para ello de los rasgos y características del neo-gótico. Pero no sería el único caso, puesto que el llamado Centro Excursionista también sería obra de un arquitecto muy importante del siglo XX como fue Lluís Domènech i Montaner, mientras que la Casa Padellás, que alberga el Museo de Historia de Barcelona, fue trasladada en 1936 desde la calle Mercaders, y otros edificios emblemáticos como el Palacio Aguilar (actual Museo Picasso) o el Palacio Pignatelli (sede del Real Círculo Artístico de Barcelona) fueron reformados entre los años 50 y 70 del siglo XX.

Interior de la Basílica de Santa María del Mar
Interior de la Basílica de Santa María del Mar

Este descubrimiento podría suponer una gran decepción para muchos, sobre todo aquellos que teníamos una visión más romántica e idealizada de la ciudad, y que vemos cómo parte de su encanto se desvanece entre la realidad y la ficción, entre la historia y la imagen artificial elaborada por los intereses de unos pocos. No obstante, pienso que no debemos dejarnos llevar por el derrotismo, ya que en primer lugar, construcciones de la talla y majestuosidad de la Catedral del Mar o barrios como la judería aún nos ofrecen un fidedigno retrato de lo que fuera la Barcelona medieval. Pero además, este tipo de situaciones y acontecimientos nos acercan a un mejor conocimiento de la historia, ya que esta no es más que el resultado de las acciones del ser humano como individuo y a nivel colectivo. De este modo, lo que podríamos considerar un “gran engaño”, debería ser más bien interpretado como la mejor manifestación posible de un contexto determinado y una gran oportunidad para reconstruir la historia de las distintas clases sociales y sus intereses particulares o el poder de la imagen y el arte.


Para una mayor información, os recomendamos el artículo El Barrio Gótico de Barcelona. De símbolo nacional a parque temático, del propio Agustín Cócola, algo que podéis acceder en el siguiente enlace:

http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-371.htm

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