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La Flaca, un espacio para la sátira española


Polémica portada de El Jueves sobra la abdicación de Juan Carlos I
Polémica portada de El Jueves sobra la abdicación de Juan Carlos I

En los últimos meses, la revista El Jueves ha protagonizado varios episodios de especial polémica por sus caricaturas de la Familia Real y la forma en que la institución monárquica ha sido representada. Sin embargo, lo cierto es que no es nada nuevo, ya que esta publicación satírica ha llevado a cabo una mordaz crítica hacia todo el ámbito político español en general desde su creación allá por los años 70 del siglo pasado, y pocos han sido los personajes que se han librado de aparecer entre sus páginas en clave humorística o burlona.

Al margen de las dispares opiniones que pudieran generar algunas de sus portadas, como aquella tan famosa en la que aparece el rey Felipe VI recibiendo la corona de manos de su padre, lo cierto es que todas ellas constituyen una gran fuente de información acerca de la opinión pública y cómo ésta se canaliza y expresa a través de diversos medios. En cierto sentido, su difusión y repercusión podrían ser indicadores del descontento popular hacia los políticos y otros personajes famosos de la sociedad española.

Además, suele ocurrir que en momentos de descontento generalizado proliferan con mayor intensidad este tipo de manifestaciones, y como prueba de ello tenemos la gran cantidad de publicaciones similares que han existido a lo largo de la historia de España, sobre todo a partir del siglo XIX, una centuria cuanto menos convulsa. Entre ellas, hoy quisiéramos contaros la historia de La Flaca, una revista de corte más bien liberal y anticarlista publicada entre 1869 y 1876, en los años del llamado Sexenio Democrático o Revolucionario.

El debate en la España republicana entre centralismo o federalismo
El debate en la España republicana entre centralismo o federalismo

Eran años de una mayor libertad de prensa pero también de gran inestabilidad política, algo que podríamos considerar prácticamente una constante durante todo el siglo XIX español, lo que explica que revistas de este tipo tuviesen tanta difusión y virtieran críticas feroces al sistema y sus principales protagonistas. La eterna bipolarización de la política y la sociedad española se habría de reflejar en este mundo editorial, con lo que frente a revistas liberales como La Flaca, hubo muchas otras de carácter más conservador o ligadas a otros grupos ideológicos y sociales, por lo que si bien no se pueden interpretar como reflejo de toda la sociedad, sí nos pueden hablar mucho de la visión de cada uno de estos grupos.

En el caso que hoy nos ocupa, quizás no fuera el más paradigmático de su tiempo, pero sí que se trata de la publicación que mejor hemos conservado, y cuya repercusión a nivel nacional sería incuestionable, llegando incluso a ser distribuida a otros países como Francia o Italia. Sin embargo, la censura todavía constituía un gran obstáculo a sortear, de manera que encontraremos muchas caricaturas publicadas bajo el título de La Carcajada, La Risotada o La Madeja Política, algunos de los nombres con los que fue rebautizada esta revista.

Portada de la Flaca en la que podemos ver esa parodia de la matrona y el león
Portada de la Flaca en la que podemos ver esa parodia de la matrona y el león

Para hacernos una idea de cómo eran elaboradas sus críticas, podemos fijarnos en la caricatura que encabezaba la portada de cada número, en la que se parodia la figura de la matrona y el león que se venía identificando con la nación española. Una figura que simbolizaba la unión del pueblo con la monarquía, y que en este caso tenían una apariencia escuálida y raquítica, reflejo de la decadencia moral y la flaqueza de los valores en que se quería sustentar la nación.

Como era de esperar, gran parte de sus textos iban sin firma o bajo algún pseudónimo, ya que no eran precisamente halagos lo que se dedicaba  a la  Monarquía, la Iglesia, la nobleza y la esfera política española. Pero lo que más llamaría la atención serían sus ilustraciones, tanto por su calidad como por el tono crítico que en ellas se adoptaba hacia figuras tan relevantes como Prim, Serrano o Castelar o hacia los que eran considerados los grandes problemas del país.

En un primer momento, la mayoría de sus viñetas iban dirigidas a Prim, aunque con el tiempo se fueron focalizando hacia los carlistas, sobre todo a raíz del estallido de la tercera y última contienda entre estos y los liberales. Pero en cualquier caso, sus temas iban desde la corrupción política a la manipulación electoral y el caciquismo o la exaltación de los valores republicanos. De hecho, años antes de que se instaurase la llamada Restauración Borbónica y el sistema bipartidista del turnismo, ya encontramos una imagen de La Flaca en la que se denuncia de manera muy elocuente el fraude electoral con una procesión a cuya cabeza aparece Sagasta, a hombros de sus principales valedores y beneficiarios políticos y seguido por un pueblo dirigido por los alcaldes y caciques de turno y en la que tampoco faltan elementos de poder y represión. Una imagen en la que además se muestra la compra de «votos al por mayor» o la marginación de partidos políticos alternativos al sistema, que aparecen como «electores que iban a votar».

Caricatura sobre la manipulación electoral en los años previos a la Restauración
Caricatura sobre la manipulación electoral en los años previos a la Restauración

Temas como la dificultad para encontrar un monarca para el trono español o las tensiones internas vividas durante la I República fueron algunas de las muchas situaciones que agitaron a la política y la sociedad española de la época y que coparon las portadas y páginas de folletos, gacetas y publicaciones similares a La Flaca, cuyo estudio puede ofrecernos una gran información acerca de cómo se vivían los agitados momentos vividos en estos años.

Isabelinos y carlistas buscando la posibilidad de "colocar" a sus respectivos pretendientes al trono
Isabelinos y carlistas buscando la posibilidad de «colocar» a sus respectivos pretendientes al trono

Como podemos comprobar, la sátira y el humor ácido ya tenían un gran arraigo en nuestro país mucho antes de fenómenos como las publicaciones del tipo El Jueves u otras manifestaciones tan virales como los famosos «memes» o las parodias en torno al famoso «pequeño Nicolás», Urdangarín y demás personajes de actualidad en la política y la sociedad actual.

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