Divulgación

Historia y concepto de mecenazgo

Hoy en día estamos asistiendo a un debate que no está teniendo demasiada visibilidad, pero que es realmente interesante e importante. Al menos, así lo consideramos quienes nos dedicamos a la cultura. Se trata de la Ley de Mecenazgo esperada por muchos, pero que parece que no se hará durante la actual legislatura. Sin embargo hace solo unos días en la Comunidad Valenciana (España) se ha aprobado el Proyecto de Ley de Mecenazgo que regulará el mecenazgo cultural, científico y de desarrollo tecnológico. Sobre todo, ha establecido las condiciones tributarias, algo que es fundamental en los tiempos que corren para fomentar la inversión privada en mecenazgo.

A lo largo de la historia, y prácticamente durante todas las épocas, ha existido el concepto de mecenas. Ya fuera con ese término o no, los mecenas han sido encargados de proteger las artes, las letras y las ciencias. La Real Academia Española define mecenas como persona que patrocina las letras o las artes, pero reiteramos que no solo se han dedicado históricamente a estos dos ámbitos, sino también al de las ciencias.

La palabra procede de un nombre propio, el de Cayo Cilnio Mecenas, consejero político del primer emperador de Roma: César Augusto. Fue un relevante defensor e impulsor de las artes, especialmente de aquellos jóvenes talentos de la época que destacaban en campos como la poesía. Uno de ellos fue Horacio, con quien también mantuvo una relación de amistad.

El Papa Julio II, uno de los grandes mecenas del Renacimiento.

El Papa Julio II, uno de los grandes mecenas del Renacimiento.

De hecho, se puede considerar a un mecenas como una persona que no solo ayuda a un artista o científico de manera económica o, más bien, monetaria. Comprenden con tanta profundidad la obra de las personas a las que dan su apoyo que también les protegen, ayudan a que se posicionen en un nivel social más alto que el de la media de estos gremios —habitualmente, muy desfavorecidos— o les permiten conocer a otros de los personajes notables de su tiempo que realizan trabajos similares. De manera que, según entiendo, un mecenas puede terminar siendo un amigo, una persona que entiende a sus protegidos y les ayuda más allá de unos resultados.

En este punto cabe muy bien distinguir dos conceptos, que hoy en día parecen asociados. Por un lado encontramos a los mecenas, que son personas que suelen tener un gran patrimonio o ingresos elevados, y esto les permite ayudar a artistas, escritores o científicos. A lo largo de la historia ha habido mecenas que protegían a determinados artistas porque valoraban su obra y les pedían encargos concretos para ellos mismos; pero también otros que han protegido a científicos simplemente porque consideraban que su trabajo merecía la pena, y debían poder hacerlo con las máximas garantías.

Por otro lado tenemos a los patrocinadores, un concepto mucho más actual. Lo ejercen instituciones o empresas que apoyan un determinado proyecto a cambio de una visibilidad publicitaria. En cualquier caso, ambas figuras, la de los mecenas y la de los patrocinadores, están íntimamente relacionadas porque permiten la evolución de proyectos, eventos o creaciones que, de otra manera, sería muy difícil lograrlas.

Una de las épocas doradas del mecenazgo es el Renacimiento. Gracias a ellos, y me refiero tanto a personalidades del ámbito civil como los Uffici, los Sforza o los Médici pero también autoridades religiosas como el Papa, muchos artistas como Rafael Sanzio, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci pudieron realizar obras que han llegado hasta nuestros días como auténticas joyas del arte occidental.

Pero también si nos vamos más atrás en la historia encontramos que en la Baja Edad Media algunos aristócratas o la monarquía realizaron importantes labores de mecenazgo. También en la Alta Edad Media la Iglesia fue una de las más importantes mecenas culturales. Pero en la Antigüedad tanto las autoridades públicas (los reyes o emperadores) como las religiosas, especialmente los templos.

Si caminamos hacia atrás vemos cómo los mecenas tuvieron interés por el desarrollo de la cultura en una vertiente amplia, dominada por las artes, pero donde también las ciencias tuvieron relevancia. Hoy en día se siguen desempeñando importantes programas de mecenazgo, aunque quizá de manera más institucionalizada.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

Comentar

(Spamcheck Enabled)