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La labor humanitaria del Abate Pierre


La Historia nos da testimonio de cómo el ser humano ha sido a lo largo de los tiempos víctima y verdugo de una continua y perpetua división que ha llevado a enfrentamientos, guerras y toda una serie de episodios motivados a veces por el odio, otras por la diferencias de intereses o por muchos otros motivos. Detrás de todo ello está la eterna división, esa que hace que se haya mirado de manera diferente a determinados individuos o grupos en función de sus creencias, su apariencia, su forma de vida… Tendemos a entender a la raza humana como un conjunto de seres con más diferencias internas que aspectos en común, y eso es lo que hace que tantas veces se haya juzgado a alguien por pertenecer a un determinado bando, ideología o religión.

Retrato del Abate Pierre
Retrato del Abate Pierre

Sin embargo, hoy quisiera resaltar una de esas figuras que suponen un rayo de esperanza y que hacen que todos nos sintamos capaces de llevar a cabo grandes acciones sean cuales sean nuestras circunstancias. Si me refiero a Henri Grouès, quizás no nos suene demasiado, por lo que utilizaré el apodo con el que era más conocido, el de “Abate Pierre”, también llamado el “Ángel de los pobres”.

Este sacerdote francés llevó a cabo una encomiable labor de defensa de los más necesitados en la Francia de la II Guerra Mundial y los años sucesivos, lo que le brindó el reconocimiento no sólo de sus correligionarios católicos y del Estado Francés sino también de la opinión pública internacional. Tal y como he dicho, hay ocasiones en las que no importa la procedencia ni las condiciones de una persona y en las que prevalecen sus convicciones morales por encima de los tiempos adversos que le toque vivir, y en este caso encontramos un claro ejemplo.

Nacido en el seno de una familia acomodada y educado en el seno de la Compañía de Jesús, a sus diecinueve años decidió renunciar a la parte que le correspondía de la herencia familiar para donarla a diversos proyectos de ayuda a los más necesitados. Pero su conciencia con estos grupos fue más allá, y lo empujó a unirse unos años más tarde a la orden de los capuchinos, una de las más pobres, aunque finalmente una enfermedad lo llevaría a dejar dicha orden para ejercer como sacerdote secular. En todos estos años fue fraguando y fortaleciendo esa conciencia humanitaria y de solidaridad con los más necesitados que marcaría su vida y obra.

Con el estallido de la II Guerra Mundial y la invasión alemana de Francia, el abate Pierre se posicionaría del lado de la Resistencia y llevaría a cabo una protección y defensa de los grupos más afectados por la guerra, participando activamente en la ayuda a los judíos perseguidos y colectivos obreros deportados. Esta implicación conllevaría que fuese perseguido por la Gestapo y no tuviera más remedio que huir para poder salvar su vida. Sin embargo, el fin de la contienda no hizo que cesaran sus protestas, ya que el estado de pobreza que se podía ver en las calles de Francia hizo que decidiera adentrarse en el mundo de la política en búsqueda de una oportunidad para paliar estos problemas.

Logo del Movimiento Emaús
Logo del Movimiento Emaús

Pero su labor no acaba aquí, y hacia 1949 propulsaría la que sería la gran iniciativa en su proyecto humanitario, como es la fundación del Movimiento Emaús, Los orígenes de esta denominación se remontan realmente a un par de años antes, cuando reconstruye una casa abandonada a las afueras de París para dar cobijo a jóvenes de todos los países y a la que bautiza con dicho nombre como símbolo de una esperanza renovada.

Aunque el gran hito tendría lugar, como hemos dicho, en 1949, cuando acoge al ex presidiario de tendencias suicidas Georges Legay, junto al cual empezaría a construir casas para aquellas familias desprovistas de hogar. A partir de entonces, aglutinaría en torno a este proyecto a un amplio abanico de voluntarios de todo el mundo independientemente de sus convicciones políticas, ideológicas o religiosas. Por desgracia, el destino le tenía reservada una mala carta, ya que el proyecto dependía económicamente de Pierre, quien en 1951 dejaría su cargo político. Fue entonces cuando decidió lanzarse a mendigar por las calles y buscar entre la basura para poder sufragar esta labor, ejemplo que tomaron sus seguidores y por el que este movimiento comenzó a ser llamado como el de los “traperos de Emaús”

A su muerte en 2007, toda la ciudad de París se volcó en su funeral
A su muerte en 2007, la ciudad de París se volcó en su funeral

Poco después, en la década de los 50, similares iniciativas tendrían lugar en gran cantidad de países, hasta el punto de que a la altura de 1971 se constituyó y definió como un movimiento de carácter internacional, movido por la necesidad de  «actuar para que cada ser humano, cada sociedad, cada nación pueda vivir, afirmarse y realizarse en el intercambio y el compartir» según reza su Manifiesto Fundacional.

Es por todo ello hace que actualmente es un movimiento presente en más de cuarenta países y que su fundador ha recibido un gran reconocimiento a nivel nacional e internacional y ha sido visto como una figura de referencia y un ejemplo a seguir por su carácter humanitario y su defensa de los pobres, más allá de su nacionalidad, ideologías o creencias religiosas.

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