Reseñas

Michael Mann y «el lado oscuro de la democracia»

Holocausto-4Conocer y estudiar la historia del ser humano implica hacer lo propio con todas aquellas acciones de que fue protagonista y que no siempre son dignas de recordar, o al menos resulta difícil. Sin embargo, la ciencia histórica busca analizar el pasado de todas estas sociedades, y es por ello que estamos obligados a contemplarlas en toda su realidad, con lo que guerras, persecuciones, genocidios y otras muchas catástrofes van a ser un elemento fundamental de estudio que no debemos pasar por alto.

Es por ello que nos encontramos, con mucha mayor frecuencia de la que quisiéramos, con episodios de extrema violencia que chocan con nuestros preceptos morales, pero que no podemos obviar ni dejar caer en el olvido. Precisamente con el objetivo de comprender por qué suceden y cómo podemos evitar este tipo de fenómenos, resulta fundamental estudiar sus causas y su desarrollo, y por supuesto, saber reconocer todos estos casos. Obviamente, resulta muy complicado acabar definitivamente con los conflictos bélicos, pero sí que podemos intentar comprender aquellos casos en que se producen genocidios o algún tipo de represión contra un grupo social, étnico o cultural determinado, a fin de ver por qué se producen y tratar de buscar soluciones.

Este es el objetivo que se propone el sociólogo británico Michael Mann en su obra El lado oscuro de la democracia, publicada hacia 2005 y que pretende encontrar una explicación a los episodios de genocidio y “limpieza étnica” que se produjeron durante el siglo XX, una centuria que le preocupa especialmente por la gran cantidad de víctimas que se cobró. Sin embargo, considera también que el siglo XXI no resulta precisamente esperanzador al respecto, con lo que advierte que hemos llegado a un punto en que convendría dar con la clave de toda esta violencia y buscar un modo de revertir la situación.

Para Mann, el principal problema está en que lo que él denomina “limpieza étnica” es un rasgo más de la sociedad democrática que se ha ido forjando y configurando en los últimos siglos; una “cara oculta de la moneda” que hace que, si no tenemos cuidado, podamos caer en una tendencia hacia la violencia y el atentado contra todo aquello sobre lo que se sus9788437073903tenta nuestra moral y nuestra ética.

¿Pero a qué se refiere exactamente el autor con aquello de “limpieza étnica”? Él la define como «la eliminación por parte de un grupo étnico dominante de otra etnia de su propia sociedad», siendo determinado este concepto de “etnia” por diferentes factores, desde la religión hasta la política o la cultura, pero que en cualquier caso se trata de algo artificial, en tanto que es un patrón establecido con el que diferenciar a dos grupos humanos dentro de un mismo país, nación o territorio. Un intento de diferenciación que surge, en gran parte, cuando se confunde el concepto de “pueblo” como “demos” (en el sentido de población) con el de “pueblo” como “ethnos” (un grupo determinado de personas que se sienten diferentes de otro grupo determinado).

Es así como se configura una situación en la que las diferentes naciones y sistemas democráticos que van surgiendo en el mundo occidental tienen un desarrollo parejo a esta mezcla de conceptos relacionados con la idea de “pueblo” y que da lugar a una serie de ideas nacionalistas y “etnicistas” que tendrán cada vez mayor arraigo. En aquellos países con una mayor antigüedad y que ya estaban estructurados desde mucho tiempo atrás, no tendrían tanta fuerza estas ideas, pero sí que serán especialmente peligrosas en las nuevas naciones y estados que van construyéndose desde el siglo XIX en Europa principalmente. Tradicionalmente, la clase había sido el principio estructurador y jerarquizador de la sociedad, pero a partir de estos momentos va a cobrar gran importancia la “etnia”, que hará que muchos grupos acaben chocando cuando quieran reclamar un mismo territorio o simplemente cuando uno de ellos se sienta lo suficientemente superior al otro como para poder desplazarlo, ya sea expulsándolo de la tierra que considera legítima o, en el peor de los casos, procediendo a su exterminio físico.

El genocidio de Ruanda es un gran ejemplo de estos conflictos étnicos

El genocidio de Ruanda es un gran ejemplo de estos conflictos étnicos

Por lo tanto, lo que viene a decir Mann es que, aunque pueda resultar chocante, la posibilidad de que la potencialidad del ser humano para llegar a cometer genocidio es un rasgo propio de la sociedad moderna en la que vivimos. Esto no quiere decir que siempre se cumpla, sino que es una posibilidad real y ante la que debemos estar alerta a fin de evitar los errores del pasado. Así, cualquier sociedad e incluso cualquier individuo, en función del contexto y las circunstancias que lo rodea, puede ser capaz de incurrir en acciones que van en contra de nuestros principales valores y creencias, algo que podemos ver a lo largo de la Historia, y especialmente en el siglo XX, tal y como señala el sociólogo británico.

Esta “limpieza étnica” fue la causante principal de la mayoría de genocidios y asesinatos en masa perpetrados durante la última centuria en el mundo occidental, al que Mann se refiere genéricamente como el Norte. Pero señala que en los últimos años se está produciendo un desplazamiento, y que ahora será el Sur (Latinoamérica, África y Asia) el que se vea abocado a toda esta espiral de violencia que marcará el siglo XXI. Ante tal desolador panorama, el autor trata de ofrecer una solución, como es la de ser conscientes del problema en primer lugar, y de analizar cada caso y cada país para adoptar la actitud más adecuada de cara a resolver el conflicto evitando un derramamiento de sangre. En algunos casos, considera que es muy difícil de evitar, pero piensa que en muchos otros se pueden tomar medidas, tales como el control de la venta de armas o la intervención exterior y la creación de algún órgano de mediación y arbitraje internacional con el que establecer medidas que apacigüen esta tensión.

En definitiva, tal y como el propio autor reconoce, resulta difícil ofrecer una propuesta clara y definida que sirva para evitar futuros conflictos étnicos, ya que en muchos casos se antojarán inevitables o, simplemente, no habrá una predisposición por parte de las potencias internacionales de actuar al respecto. Sin embargo, su gran mérito es el de dar con la clave del problema, poniendo especial atención a la importancia y el peligro que supone el concepto de “etnia” y la “limpieza étnica” en que toda sociedad e individuo del mundo actual es capaz de caer. Solo conociendo bien “el lado oscuro de la democracia”, podemos evitar caer en él y tratar de no repetir los errores del pasado.

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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