La Tierra desde la Luna, Petr Ginz (Wikimedia)
La Tierra desde la Luna, Petr Ginz (Wikimedia)

La revista ‘Vedem’

La revista ‘Vedem’ supuso un remanso de libertad y una puerta abierta a la imaginación para muchos jóvenes del campo de concentración de Theresienstadt (Checoslovaquia, actual República Checa).

La Tierra desde la Luna, Petr Ginz (Wikimedia)
La Tierra desde la Luna, Petr Ginz (Wikimedia)

Existe mucha literatura, tanto académica como de ficción, acerca de las condiciones de vida y las penurias que sufrieron los forzados ocupantes de los campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el caso que hoy nos ocupa es el de un remanso de libertad y una puerta abierta a la imaginación que se abrió para muchos jóvenes en el campo de concentración de Theresienstadt (Checoslovaquia, actual República Checa). Se trata de la revista Vedem.

Petr Ginz, un muchacho judío nacido en Checoslovaquia, tuvo la idea de hacer una revista literaria clandestina escrita por jóvenes y realizada a mano por ellos mismos. Ginz mostró grandes destrezas desde su niñez, especialmente para la escritura creativa y el dibujo. De hecho, uno de los símbolos del holocausto es la vista de la Tierra desde la Luna, que él mismo hizo. Sobre este dibujo podemos contar que fue llevado por el astronauta israelí Ilan Ramon en el transbordador espacial Columbia en 20013, que durante el regreso a la atmósfera se desintegró produciendo la muerte de la tripulación.

En Vedem, inspirados y supervisados por el profesor Valtr Eisinger y Josef “Pepek” Stiassny, escribieron en tono humorístico y de forma creativa, probablemente con la finalidad de conseguir un escape de su difícil situación. En la revista se incluían ensayos, críticas literarias, poemas, historias, dibujos y chistes. Las últimas páginas se destinaban a un juego llamado ‘En busca de fantasmas’.

Collage por Milan Eisler, superviviente (My Jewish Learning)
Collage por Milan Eisler, superviviente (My Jewish Learning)

La mayor parte de los autores escribían bajo diferentes seudónimos, y muchos de los nombres reales se han perdido con el paso del tiempo. A la guerra y el control de los nazis durante la misma han sobrevivido 800 páginas, lo que demuestra que durante los dos años en los que se editó (1942 y 1944) tuvo bastante actividad.

Como se ha dicho anteriormente, la revista se elaboraba a mano. Evidentemente, no tenían otras opciones. Pero no solo hacían un ejemplar, sino que realizaban copias también a mano para distribuirlas en los barracones, donde eran leídas los viernes por la noche. Tal era su sentido del humor que llegaron a poner un precio a la revista en la portada, como si se tratara de un producto comercial.

Algunos datos apuntan que cientos de muchachos participaron en la edición de la revista, pero solo 15 sobrevivieron al holocausto. Petr Ginz fue deportado a Auschwitz donde fue asesinado, como tantos otros, en una cámara de gas a su llegada. Debemos la conservación de muchos ejemplares a Zdeněk Taussing, que ocultó los manuscritos en el lugar de trabajo de su padre, una herrería, y las llevó a Praga tras su liberación. Actualmente la colección de esta revista se encuentra en el Museo Conmemorativo de Terezín en la República Checa.

Escrito por
Álvaro López Franco

Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social. Vicedirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad académica que promueve la investigación en el ámbito geográfico del Campo de Gibraltar.

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