Divulgación

La leyenda de Edmundo, el rey santo

Anglia Oriental, ubicado en la zona este de Inglaterra (justo al norte de Essex y al este de Cambridgeshire), era el reino de Edmundo, también conocido como San Edmundo o el rey santo, entre los años 854 y 870. Existen dos relatos que narran su vida, una es la Crónica Anglosaxona, de un monje cuyo nombre se desconoce, y la otra es una obra conmemorativa. Posteriormente se ha escrito gran diversidad de leyendas sobre su vida y muerte, como la Passio de Edmundo redactada por Abón de Fleury entre 985 y 987, además de todas las historias que circularon de manera oral.

Edmundo asaetado (miniatura de 'Vida, pasión y milagros de San Edmundo')

Edmundo asaetado (miniatura de ‘Vida, pasión y milagros de San Edmundo’)

Hay que situar la vida de Edmundo en la expedición Vikinga de 865, comandada principalmente por Ivar «Sin Huesos» o el Deshuesado. Estos vikingos daneses llegaron a Anglia Oriental, el reino de Edmundo, donde se dedicaron al pillaje y destruyeron algunos edificios emblemáticos como el monasterio de Coldingham. Edmundo reunió un ejército con el fin de defender su reino y expulsar a los vikingos. Fue derrotado en batalla, y se negó a aceptar las condiciones de rendición impuestas por los vikingos. Por ese motivo, fue ejecutado y es el motivo por el que es venerado como santo mártir por la Iglesia católica, anglicana y ortodoxa.

Podríamos decir que esto es lo que históricamente se conoce de Edmundo. Por supuesto, este tipo de historia deriva en diversas leyendas. Por ejemplo, parte de la leyenda, aunque también de la santificación de Edmundo, es que la cabeza de Edmundo, que había sido decapitado, permaneció protegida por un lobo y otros animales fieros hasta que sus seguidores la encontraron. Abón de Fleury, citado anteriormente, señaló el carácter noble de Edmundo, al decir que fue un rey modélico por su trato hacia los más pobres y su ecuanimidad.

Abón de Fleury también comparaba la muerte de Edmundo con el martirio de San Sebastián, soldado romano cristiano azotado hasta la muerte a petición del emperador a causa de su religión. Realmente no se sabe con exactitud cómo se produjo. Hay relatos que cuentan que fue atado a un árbol y los vikingos le dispararon flechas hasta matarlo. Sin embargo otras dicen que murió siguiendo el método del águila de sangre, un método de tortura y ejecución al que se hace referencia en algunas sagas nórdicas, pero de cuya autenticidad real se duda.

Fuente

Enciclopedia Historia National Geographic. La Europa Medieval. Página 107.

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Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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