Grabado de la Historia General de las Indias, de Gomara

El Nuevo Mundo según quién lo mire

Muchas y muy diversas fueron las visiones que los cronistas españoles ofrecieron del mundo americano desde su llegada en 1492. El encuentro entre dos mundos culturales tan dispares provocaría un profundo “shock” en el imaginario colectivo de unos y otros y llevaría a muchos de ellos a tratar de ofrecer una explicación hacia una realidad que se le antojaba absolutamente novedosa y desconocida. En el caso de los nativos, resulta más difícil rememorar esas impresiones por la escasez de fuentes, pero un estudio de aquellos autores españoles que escribieron sobre las Indias nos permite ver cómo la visión que todos ellos tenían de este “Nuevo Mundo” podía diferir mucho entre sí y ofrecer una narración y una explicación diferente de esa nueva realidad en función de su propia formación y su contexto o el propósito con que escribe su obra.

Grabado de la Historia General de las Indias, de Gomara
Grabado de la Historia General de las Indias, de Gomara

Así, encontramos autores con una visión claramente pro-imperialista, como es el caso de Francisco López de Gomara, autor de una Historia General de las Indias publicada en 1552 y que trata de elaborar una crónica de la conquista de México. Este eclesiástico, pese a no haber cruzado nunca el Atlántico, se embarcó en la redacción de una vasta obra en la que se muestra un punto de vista claramente favorable hacia Hernán Cortés (cuya figura ensalza con vehemencia) y los conquistadores españoles y donde se describe a los indígenas como seres ingenuos cuyas acciones son guiadas por el demonio. En cierto modo, se podría decir que buscaba una justificación y glorificación del proceso de conquista.

Sin embargo, no todos los autores irían en esta línea, sino que mucho adoptaron una postura muy diferente con respecto a los habitantes que encontraron en el Nuevo Mundo. De hecho, la obra de Gomara fue muy criticada por otros cronistas por su visión excesivamente idealizada de Cortés. En cualquier caso, autores como Jerónimo Román y Zamora, fraile agustino autor de Repúblicas del Mundo en 1575, definen a los indígenas como “idólatras” pero no por ello menos humanos. Es decir, considera que no han alcanzado el mismo grado de “civilización” que los europeos al no conocer la religión católica, pero argumenta que deben ser tratados como seres humanos y elabora una crítica hacia los abusos cometidos contra estos por parte de los conquistadores. No obstante, finalmente tuvo que reelaborar algunos de sus pasajes más “polémicos” a fin de sortear la censura.

Fray Bartolomé de las Casas
Fray Bartolomé de las Casas

Un paso más allá en esta línea iría el dominico Bartolomé de las Casas, considerado el gran defensor de los indios, quien llevaría a cabo una gran labor de denuncia de los excesos cometidos contra este grupo amparándose en el Derecho Natural y elaborando una visión de estos como seres humanos tan racionales y civilizados como pudieran ser los antiguos griegos o romanos, que sin dejar de ser idólatras, son tan humanos como los cristianos. Fruto de su obra y sus esfuerzos llegaría la reacción del rey Carlos I, quien acabaría firmando las Leyes Nuevas de 1542 para poner fin a la esclavitud de los indios y liberarlos de la institución de la encomienda para pasar a estar bajo protección de la Corona, además de establecer la supervisión de dos religiosos en la exploración de nuevos territorios, para garantizar así una conversión y evangelización pacífica y fruto del diálogo.

Por otra parte, hubo casos muy particulares como el de Inca Garcilaso de la Vega, considerado el “primer mestizo biológico y cultural de América” que escribe en castellano una obra titulada Comentarios Reales de los Incas en 1609 y una Historia General del Perú en 1617, en las que trata de narrar la conquista e historia de Perú previa a la llegada de los españoles. Este caso llama especialmente la atención porque se trata de un cronista hijo de un español y de una princesa indígena, lo que lo llevará a considerarse a sí mismo como un narrador más veraz y riguroso que sus contemporáneos. Sin embargo, si leemos su obra vemos cómo su punto de vista describe a los habitantes del perú pre-incaico como tribus salvajes en un estado de “gentilidad” y barbarie del que sólo escaparán con la llegada de Manco Cápac y el Imperio Inca. Marcado por su origen, ofrece una visión muy positiva tanto del Perú inca como de los españoles. Sin embargo, no deja de resultar interesante la gran cantidad de información que su obra nos transmite tanto de historia inca como de aspectos culturales y lingüísticos, constituyéndose como una gran fuente histórica si la analizamos crítica y rigurosamente.

Inca Garcilaso, quien fuera sobrino-nieto del célebre poeta español
Inca Garcilaso, quien fuera sobrino-nieto del célebre poeta español

Con todo ello vemos cómo los cronistas del siglo XVI y XVII nos muestran narraciones y puntos de vista muy diferentes en función de la corriente en que se enmarcan, desde aquellos más afines a la Corona y al imperialismo hasta aquellos otros más ligados a la Iglesia y preocupados por la evangelización de los indios, y también cómo la propia visión que se tiene no sólo de los habitantes del Nuevo Mundo como de su organización social, su cultura y sus tradiciones, va a ir evolucionando y transformándose a lo largo del tiempo. Como historiadores o amantes de la historia, de todos ellos podemos extraer un testimonio muy rico sobre lo que supuso para las diversas reacciones del imaginario colectivo ante el descubrimiento de un mundo tan novedoso y diferente. Por supuesto, siempre desde la óptica crítica y rigurosa que debe caracterizar cualquier estudio histórico.

 

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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