Divulgación

Atisbos de solidaridad entre la barbarie y la guerra

¿Nuestro contexto y las circunstancias que nos rodean nos limitan tanto como para hacernos imposible actuar de manera correcta o acorde a nuestros principios? Hay muchos casos en que, por desgracia, es así, y más si tenemos en cuenta la gran cantidad de veces que, a  lo largo de la Historia, un Estado o un grupo determinado de poder han impuesto sus objetivos a través de la fuerza o la violencia.

Buchenwald_Children_19753No han sido pocas las ocasiones en que unas medidas políticas concretas y el exceso de poder de unos pocos han obligado a la mayor parte de un país a iniciar una senda política o llevar a cabo acciones que chocan frontalmente con su ética y moral. Para ello, no habría más que irse a la Alemania nazi, donde la política de “limpieza étnica” impulsada por Adolf Hitler contra la población judía cambiaría para siempre la vida de todos sus habitantes, divididos entre aquellos que culpaban a este colectivo religioso de la ruina de Alemania y los otros muchos que no podían entender la justificación de tal genocidio.

Entre este último grupo se mueve la historia que hoy nos gustaría acercaros y en torno a la cual se ha publicado recientemente una novela cuyo argumento a pocos puede dejar indiferente.  Es la historia de una de esas personas que hacen que no perdamos (del todo) la fe en la humanidad y que nos ofrece motivos para creer que hay esperanza incluso en algunos de los peores momentos que nuestro mundo ha vivido. Gertruda Babilinska, que así se llama nuestra protagonista, era una niñera católica nacida en Polonia que decidió prestar sus servicios a una familia judía en aquellos momentos en que el ejército nazi se había apoderado de Varsovia. No obstante, esta situación no le frenó y decidió continuar trabajando para los Stolowitzky, pese al serio peligro que representaba su relación con dicha familia.

Sin embargo, los reveses y el lado más cruel y despiadado de la guerra saldrían pronto a la luz , dejando al pequeño Michael, el hijo de este matrimonio, huérfano de madre y con su padre atrapado en París en medio de la contienda. Un joven judío sólo y desamparado ante un mundo que no le ofrecería ninguna posibilidad y que no le iba a regalar nada. Con esta estampa, su único halo de esperanza sería la presencia de Gertruda, quien decide continuar a su cargo y promete a Lydia, la madre del niño, que cuidará de él como si fuese su propio hijo. Esta promesa dará pie a una de esas historias que llegan al alma de los espectadores y lectores de ficción pero que, en casos como éste, bebe de una situación real, lo que la hace aún más conmovedora.

A través de diversas entrevistas con testigos y contemporáneos que aún hoy viven, el periodista Ram Oren ha conseguido tejer una aproximación más que fidedigna de lo que en aquella Varsovia de la II Guerra Mundial ocurrió. No se trata de una obra de contenido académico en el sentido más estricto, sino de una novela con la que rescatar la labor encomiable que personas como Gertruda llevaron a cabo en momentos tan difíciles y que, por desgracia, suelen caer en el olvido.

6a015436b6d8f4970c01bb078b0871970d-320wiHoy, después de más de siete décadas y pese a todo lo vivido, Michael Stolowizky, que lleva una vida normal en Estados Unidos y pudo huir gracias a su niñera de la barbarie que se desató, recuerda a ésta como una auténtica madre, ya que fue lo más parecido que tuvo a una, y la tilda de “ángel”. Ella, que desde un primer momento puso su vida en juego para permanecer fiel a la familia que le brindó un trabajo y una casa, y que cuando el terror del genocidio y la guerra se cebó con estas personas, decidió seguir a su ética y cuidar a Michael, desafiando así al régimen nazi y sus inhumanos planes contra la población judía; es, sin duda, lo que muchos llamarían una heroína. Sin sus cuidados y su protección,  difícilmente habría sobrevivido aquel viejo niño que ahora, emocionado, cuenta a Ram Oren la historia de cómo consiguió huir a la “Tierra Prometida”, cumpliendo la promesa que se la hizo a su madre, y decir adiós al tormento de la guerra y sus funestas consecuencias.

En definitiva, se trata de una de esas historias que sacan el lado más bello del ser humano y que nos muestran que, pese a las barbaridades cometidas por el ser humano a lo largo del tiempo, siempre hay personas dispuestas a desafiar a los poderes imperantes y poner en juego su vida si es necesario con el fin de contribuir a una causa justa.

 

Fuente: http://blogs.elpais.com/historias/2014/10/la-ninera-que-se-convirtio-en-madre-de-un-nino-judio.html

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Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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