Divulgación

Festejos a la altura de un rey

El puerto de Laredo, en la comunidad de Cantabria, debe gran parte de su fama a haber sido escenario de un acontecimiento histórico de España: el día en que hizo entrada entre sus muelles por última vez en su prolífico y extenso reinado el monarca Carlos I, también conocido como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, quien fuera uno de los gobernantes más estudiados de nuestra historia y cuya figura sigue dando pie en la actualidad a numerosos homenajes y festejos.
Emperor_charles_vEntre ellos, hoy nos gustaría hacer mención a las celebraciones que se están llevando a cabo en estos días en la citada localidad con el fin de conmemorar el desembarco de Carlos I en 1556, con destino al monasterio de Yuste, donde finalmente se instalaría para pasar los últimos años de su vida tras de haber cedido la Corona a su hijo Felipe. Cansado y enfermo, el rey decidió dejar en manos de Felipe II la responsabilidad de hacerse con las riendas de una nación que se había convertido en la potencia hegemónica y cuya política y administración resultarían una ardua y compleja tarea para la que sería necesaria una dedicación total.

De esta manera, Carlos I pondría los pies en un puerto que ya conocía y por el que había estado a punto de pasar en otro momento trascendental de su vida;  su llegada desde Gante en 1517. En aquellos momentos en que un joven heredero del trono se dirigía hacia su coronación, un temporal hizo que terminase desviando su recorrido hasta Tazones (Asturias), donde atracó definitivamente. Sin embargo, resulta paradójico que aquel puerto en que estaba planeado que el futuro rey visitara por primera vez el país que había de gobernar, fuese también el lugar en que se despidiese de su vida como monarca para dedicarse a ese retiro tras casi cuarenta años.

Es por todo ello que, de un tiempo a esta parte, este pueblo se viste de gala para reivindicar su valor histórico y, de paso, ofrecer a sus ciudadanos y a los turistas la posibilidad de viajar en el tiempo y transportarse a la España del siglo XVI a través de la recreación histórica que se lleva a cabo entre sus calles. Desde desfiles hasta mercados y otros eventos en los que miles de personas se disfrazan con trajes inspirados en los que se portaban en aquella época. Todo está dispuesto y articulado en torno al “Último Desembarco de Carlos V”, el gran festejo que se celebra hacia mitad de la semana en que se divide la festividad y que sirve como pretexto y da pie a numerosas actividades en las que involucrar y hacer partícipe a todos los ciudadanos que así lo deseen.

1411552851_0Como no podría ser de otra manera, el recibimiento del monarca suele ser un evento multitudinario al que acude la mayor parte del pueblo y en torno al cual se celebran justas de caballeros, exhibiciones musicales y otros muchos festejos y verbenas en los que no falta la comida ni la bebida. Bien es cierto que en la Edad Moderna no todos podían acceder a los manjares que hoy se consumen en las calles, pero tampoco sería justo dejar a nadie sin la posibilidad de disfrutar de la “Gran Cena”, un banquete a la altura de comensales tan exigentes como los monarcas de la Edad Moderna. Y ya que estamos conmemorando un episodio de la vida de Carlos I, cuyo apetito era más que reconocido, nada mejor que hacerlo lo más fiel y rigurosamente posible, rescatando sus mejores costumbres y hábitos culinarios y haciendo partícipe de ello al pueblo.

Fiesta-del-Desembarco-de-Carlos-V--LaredoUna cita bastante interesante que nos permite disfrutar del turismo nacional y gozar de los parajes, pueblos y rincones tan fascinantes que se esconden entre nuestro país y que merece la pena descubrir, al tiempo que nos sumergimos de lleno en momentos de nuestro rico pasado. Para más información, os recomendamos que visitéis la web del evento:

http://www.laredoturismo.es/toma-nota/fiestas/desembarco-de-carlos-v/

 

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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