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El curioso descubrimiento de la Lex Flavia Malacitana


Durante unos días del mes de julio de 2013 Pedro Rodríguez Oliva, catedrático de Arqueología de la Universidad de Málaga, desveló a los asistentes a un curso de verano de la Universidad de Cádiz en San Roque una historia bastante significativa sobre la situación del patrimonio arqueológico en España en el siglo XIX. Este académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, especialista en diversos temas de la Arqueología, Epigrafía y Numismática de la España romana, explicó cómo la casualidad llevó al hallazgo de la Lex Flavia Malacitana, otorgada por el emperador Vespasiano en el año 74 d. C.

Reproducción de la Lex Flavia Malacitana en el Museo Loringiano (Wikimedia).
Reproducción de la Lex Flavia Malacitana en el Museo Loringiano (Wikimedia).

En realidad, no solo fue la casualidad, también el elevado nivel de conocimiento de la élite económica e intelectual de la época, con fuertes influencias anglosajonas, y el interés por el patrimonio de dichas élites contribuyeron notablemente a que las tablas fueran encontradas. Originalmente la ley estaba desarrollada en cinco tablas de bronce, aunque el hallazgo se corresponde con las rúbricas 51 a 69. Estaban compuestas por estatutos jurídicos que establecen el paso de Malaca de ciudad federada a municipio de pleno derecho en el Imperio Romano.

La historia comienza en el Monte de El Ejido, ubicado en Málaga, en el año 1851. Unos trabajadores encontraron una gran pieza de bronce, de unos 90 kilogramos de peso, y grandes dimensiones. Dedujeron que podrían sacar algo de dinero vendiéndola al peso como metal viejo a una familia de broncistas, los Luque. Sin embargo, cuando se dispusieron a fundirlas la noticia de las tablas encontradas llegó a oídos del matrimonio formado por Jorge Loring Oyarzábal y Amalia Heredia Livermore. Familias, por otro lado, de gran relevancia histórica para la ciudad de Málaga, aunque esto bien merecería otro artículo.

El caso es que este matrimonio adquirió las tablas salvándolas, así, de su destrucción para siempre. Contaron con la ayuda de Manuel Rodríguez de Berlanga y Rosado, cuñado de Jorge Loring, quien estudió, tradujo y divulgó en el ámbito científico el contenido de la Lex Flavia Malacitana. Con esta pieza iniciaron una colección arqueológica que les llevó a poseer su propio museo, el Museo Loringiano, donde se expusieron estas tablas. Sin embargo, decidieron vender al Estado para evitar que se perdiera un hallazgo tan relevante tras su muerte. Por este motivo, las tablas se exponen en el Museo Arqueológico Nacional, situado en Madrid.

La conferencia del profesor Pedro Rodríguez Oliva se titulaba La colección del Marqués de Casa Loring y el coleccionismo en Andalucía en el s. XIX y estaba enmarcada en un curso acerca sobre el mecenazgo y el coleccionismo, además de estar fuertemente vinculado a Carteia y la Arqueología de Andalucía. Estaba dirigido por la investigadora Lourdes Roldán Gómez, profesora titular de Arte Antiguo de la Universidad Autónoma de Madrid. Rodríguez Oliva es responsable de varios proyectos de investigación, una de cuyas líneas de trabajo es la de la Historiografía de la Arqueología.

En la citada conferencia, Rodríguez Oliva hizo reflexionar a los asistentes sobre la situación actual del Patrimonio Nacional en España y cómo se ha llegado a la gestión pública del mismo, con unos orígenes claramente vinculados a una mano privada realmente interesada por conservar restos arqueológicos que permitieran conocer nuestra historia. Sin ellos, a pesar de que hoy en día se suele defender la titularidad pública del patrimonio de los países, no hubiera posible la conservación de muchos restos que, de otra manera, estaban condenadas a la destrucción.

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