Vista de la Cueva de Gorham, en Gibraltar

¿El comienzo de un «arte» neandertal?

Si hace apenas unas semanas, el hombre de Neandertal se convertía en el centro de una de nuestras publicaciones debido a los hallazgos que permitían estimar una fecha de coexistencia de esta especie con el Homo Sapiens, hoy sale a la luz nueva información que nos gustaría compartir con vosotros.

Vista de la Cueva de Gorham, en Gibraltar
Vista de la Cueva de Gorham, en Gibraltar

Para ello, nos hacemos eco del artículo publicado en la edición de ayer del diario El País, en el que se nos hablaba de un reciente descubrimiento en la cueva de Gorham, en Gibraltar, que podría modificar la imagen que se ha tenido tradicionalmente de las limitaciones mentales e intelectuales del Homo Sapiens Neandertalensis, del que pocos pensaban que pudiera desarrollar un pensamiento tan complejo como para llevar a cabo manifestaciones culturales o artísticas.

Pues bien, estas ideas que se han tenido sobre nuestro antepasados más cercanos podrían quedar en entredicho gracias al hallazgo de un grabado de aproximadamente 40.000 años en el que predomina un estilo absolutamente abstracto pero que muestra claros indicios de intencionalidad, de reflejar y expresar ideas o, al menos, de dejar constancia para la posteridad de algún tipo de mensaje. La singularidad de este descubrimiento reside en el hecho de ser la muestra más antigua encontrada al respecto, lo que hacía pensar que hasta la llegada y permanencia definitiva del Sapiens Sapiens no se había llegado a un nivel intelectual que permitiera la existencia de este tipo de creaciones, quién sabe si con carácter ritual, simbólico o como forma de plasmar una información o un conjunto de ideas. Pero en cualquier caso, manifestaciones que requieren de un pensamiento más abstracto, hasta ahora atribuido únicamente a sus “herederos”.

Las pruebas realizadas a este grabado situado al fondo de la famosa cueva, donde ya anteriormente se han encontrado importantes restos prehistóricos, permiten comprobar que no se tratan de surcos naturales surgidos en la propia cueva sino que responden a la acción de los grupos que por entonces habitaban la zona, y no sólo eso, sino que además parece ser que, dada la destreza de su ejecución, no sería la primera vez que se llevaba a cabo.

Fotografía del grabado en cuestión
Fotografía del grabado en cuestión

Pese a la dificultad de desentrañar su posible significado, el hallazgo nos pone en la pista de que los Neandertales no eran tan “primitivos” como solemos pensar, una idea a la que contribuye también el hecho de que se hayan encontrado otros indicios en diferentes cuevas y yacimientos de épocas similares en los que ya se empieza a gestar una tendencia a la decoración y el simbolismo, en piezas como conchas marinas coloreadas y agujereadas a conciencia, así como el uso de plumas de aves.

No obstante, será este descubrimiento el que, hasta el momento, permita afirmar con mayor seguridad que hacia esta época se había empezado ya a desarrollar un pensamiento y una forma de actuación más compleja y abstracta, siendo el grabado de Gorham su más paradigmático y directo ejemplo.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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