Nixon dejando la Casa Blanca

Nixon y el «escándalo Watergate»

Nixon dejando la Casa Blanca
Nixon dejando la Casa Blanca

En el día de hoy se cumplen 40 años del famoso discurso en el que el presidente norteamericano Richard Nixon renunciaba a su cargo como consecuencia del conocido como “escándalo Watergate”. Una trama que salpicó al líder del partido republicano y a todo su comité, y que suscitó una gran polémica en su momento. Pero, ¿qué sabemos de ello? ¿En qué consistió exactamente?

Para comprenderlo, debemos remontarnos a un momento clave, la noche del 17 de junio de 1972, cuando el guardia de seguridad del complejo de edificios Watergate se percató de la presencia de un grupo de intrusos en las instalaciones del Partido Demócrata y dio la voz de alerta. La detención de estos individuos sería el gesto que destaparía toda la trama, ya que aquel que lideraba el grupo era James McCord, director de seguridad del “Comité para la reelección de Nixon” y miembro del FBI y la CIA, para la que trabajaban los otros cuatro implicados.

Las instalaciones del Complejo Watergate
Las instalaciones del Complejo Watergate

Al hecho de que fueran acusados de intentar robar en las instalaciones e intervenir los sistemas de comunicaciones del complejo hay que sumar la relación que unía a McCord con el presidente Nixon, cuyo partido recordemos que era el adversario de los demócratas de cara a las elecciones. Todo ello daría pie a una compleja investigación que pondría patas arriba al propio partido y al equipo de gobierno.

Los encargados de tirar del hilo serían dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes contaron para ello con el testimonio anónimo de un informador al que se conoció por mucho tiempo con el pseudónimo de “Garganta profunda”. Éste puso a los investigadores en la pista de que algo turbio se estaba cociendo entre los asesores políticos de Nixon, quienes estaban llevando a cabo una actividad de espionaje hacia el Partido Demócrata con el beneplácito del propio presidente.

Poco a poco, las pruebas que fueron saliendo a la luz desataron un efecto dominó que acabaría confirmando estas sospechas, sobre todo a raíz de la detención de dos colaboradores del “Comité de Reelección del Presidente” por su implicación en el asalto al complejo Watergate como organizadores y patrocinadores económicos de dicha acción. Con ellos salpicados, y teniendo en cuenta que los cinco detenidos la noche del 17 de julio también guardaban una relación más o menos directa con el Comité, las cosas no podrían ir peor para el Partido Republicano, donde la tensión y la crispación irían en aumento durante los años siguientes, ya que la investigación no acabaría con el juicio y condena de todos ellos en 1973.

Sin ir más lejos, en marzo de 1973, James McCord, el primer implicado en esta trama, escribió una carta al juez que llevaba el caso para confesarle que estaba siendo presionado por determinados sectores políticos (entre los que se incluían a altos cargos del gobierno) para declararse culpable de todo. Esto no hizo más que agravar la situación, de manera que el asunto se tornaría cada vez más peligroso para la administración Nixon, en cuyo seno se dispararon las acusaciones, presiones, despidos y renuncias durante los meses posteriores.

Carta firmada por Nixon para anunciar su dimisión
Carta firmada por Nixon para anunciar su dimisión como presidente

Finalmente, salió a la luz la implicación de varios nombres importantes del círculo de Nixon con la trama de espionaje telefónico hacia el Partido Demócrata, de manera que los llamados “Siete de Watergate” fueron acusados en 1974, al tiempo que se incluía en esta lista (aunque de manera secreta) al propio Presidente, al Secretario de Justicia John Dean y a Jeb Magruder, encargado de organizar y reclutar a las personas encargadas de llevar a cabo la labor de espionaje.

Además, el robo cometido en julio de 1972 no era más que la punta del iceberg de un conjunto de operaciones que incluían escuchas telefónicas, la creación de fondos secretos en bancos mexicanos para sufragar la trama y otras muchas acciones ilegales autorizadas por Nixon, quien se vio obligado a anunciar su dimisión una tarde como hoy de 1974, que se haría finalmente efectiva el 9 de agosto con la subida al poder de Gerald Ford, cuya primera acción sería indultar a su predecesor.

De esta manera, la investigación quedó paralizada, pero para entonces ya se había descubierto gran parte de la trama, lo que había puesto en evidencia a Nixon y a su equipo de gobierno y habría tenido una gran repercusión en la opinión pública, testigo por primera vez en la historia de los Estados Unidos de la dimisión de un presidente.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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