Francisco de Asís, por Zurbarán

Las órdenes mendicantes

Cuando estudiamos la historia de las religiones nos encontramos con casos muy curiosos que nos demuestran que todas y cada una de ellas son más complejas de lo que podemos imaginar, y que una misma confesión religiosa o un conjunto de creencias pueden dar lugar a muy diversas interpretaciones.

Es el caso, entre muchos otros, de la religión católica, una de las principales confesiones monoteístas de la actualidad, y cuya historia tiene un largo recorrido y ha jugado un papel fundamental en importantes acontecimientos históricos. Por supuesto, tratar de abarcar todo ello en este artículo sería una tarea un tanto pretenciosa, cuando no imposible, dada su complejidad y extensión. Es por ello que hoy nos gustaría detenernos en un fenómeno concreto, como es el surgimiento de las órdenes mendicantes, al hilo de un artículo que recientemente pudimos leer en la web “Aquí, allí y en todas partes” y que recomendamos encarecidamente.

Resulta que dentro del propio seno del cristianismo, antes incluso de la separación entre católicos y protestantes, ya empezaron a surgir nuevos grupos religiosos que se salían del estilo de vida que tradicionalmente había caracterizado a esta religión. Para ello debemos irnos al siglo XIII, cuando entran en escenas una serie de órdenes caracterizadas por una forma de vida que se basa, esencialmente, en la limosna del prójimo, además de fomentar y seguir valores de pobreza, castidad y obediencia. Son las llamadas “órdenes mendicantes”, en las que sus miembros, ya sean frailes o sores, renuncian a cualquier tipo de bien material en detrimento de una vida dedicada  a la profesión de la fe y al servicio a Dios y a su comunidad.

Santo Domingo de Guzmán, obra de Claudio Coello
Santo Domingo de Guzmán, obra de Claudio Coello

Estas comunidades surgen como un intento de transformación del modo de vida religioso, proponiendo un nuevo modelo, tarea en la que fue muy importante la labor de franciscanos y dominicos, a los que luego seguirían una sucesión de órdenes de diversa índole pero con ese factor común de intento de cambio. De ahí que en nuestro artículo nos detengamos en la labor y las características de las órdenes fundadas por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, respectivamente.

Tanto una como otra orden van a caracterizarse, como ya hemos comentado, por un estilo de vida basado en la pobreza y alejado de la opulencia que caracterizaba a la religión oficial, pero vamos a encontrar ciertos matices por los que podemos diferenciarlas entre ellas.

Para empezar, los dominicos desarrollaron su labor, principalmente, en el marco urbano, desde donde se trataba de hacer llegar la religión a todo el pueblo a través de un contacto directo, más efectivo que el que hasta entonces habían llevado a cabo los monjes de las diferentes ciudades. Pero para ello sería necesario contar con una gran formación intelectual, requisito que se antojaría indispensable, al tiempo que se llevaba a cabo un estudio del cristianismo desde un punto de vista metafísico y basado en la obra de Aristóteles con el fin de ofrecer una explicación religiosa a los fenómenos naturales y de la vida diaria, aquellos que afectaban de lleno y que preocupaban a la población.

Francisco de Asís, por Zurbarán
Francisco de Asís, por Zurbarán

Con respecto a los franciscanos, podríamos decir que no contaban con un sistema tan ortodoxo, ya que no contaban seguían una doctrina tan rígida y estricta, ni tampoco daban tanta importancia a la formación intelectual, sino sobre todo, focalizaban sus esfuerzos en la predicación y en la difusión de un modo de vida marcado por la pobreza, a imagen y semejanza de las enseñanzas de Cristo. En resumen, para estos religiosos era más importante buscar a Dios en el mundo y sus criaturas, más que a través del estudio y la formación intelectual, como proponía el modelo de los dominicos, quienes creían que Dios había dado ya su mensaje y su labor no era otra que desvelarlo.

En cualquier caso, una y otra cumplieron con los objetivos que habían marcado su nacimiento como tal y llevaron a cabo una gran labor en la tarea de fomentar una religiosidad más popular, más cercana al ciudadano de a pie, así como ofrecer un modelo alternativo al modus vivendi que hasta entonces había caracterizado al clero.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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