Caracteres de una máquina de escribir
Caracteres de una máquina de escribir

Las máquinas de escribir vuelven

Desde finales del siglo XIX y durante casi todo el siglo XX las máquinas de escribir eran herramientas básicas para cualquier tipo de trabajo de oficina, administración y, por supuesto, para todos los escritores y periodistas. Claro está, la llegada de las computadoras y los procesadores de texto hicieron de las máquinas de escribir un elemento atrasado y poco funcional, ya que todas las tareas que se hacían en esta podían sustituirse con mayores ventajas por los nuevos procesadores.

Caracteres de una máquina de escribir
Caracteres de una máquina de escribir

Todavía existe un gusto por las máquinas de escribir entre cierto tipo de persona, especialmente escritores. Es una experiencia de escritura diferente. Si alguien sabe escribir con rapidez y corrección en una máquina de escribir será mucho más eficiente en un teclado de computadora, ya que ésta no facilita tanto la re-escritura y equivocarse constantemente al mecanografiar. De todas formas, a pesar de su encanto debemos reconocer que es una herramienta en desuso y algo obsoleta.

Sin embargo, me sorprendí con un artículo publicado hace más de un mes en la web de Clases de periodismo titulado: “Máquinas de escribir contra el espionaje”. En él se explica que en Alemania se está considerando volver a instaurar el uso de la máquina de escribir después de que la fiscalía alemana detuviera a un agente doble por filtrar información a los servicios secretos estadounidenses.

A Alemania también se ha sumado un servicio estatal ruso encargado de proteger las comunicaciones del Kremlin, que ha comprado una cantidad importante de máquinas de escribir para evitar filtraciones de material informático.

Todo esto ha sido potenciado por el caso Snowden, que sabemos que filtró información en la que se exponía que la agencia estadounidense NSA realizaba acciones de espionaje a través de internet y controlaba la información personal de millones de internautas y de numerosos gobiernos. La desconfianza que genera la transmisión de datos por internet y la dificultad para tener una seguridad absoluta en estas comunicaciones quizá haya hecho que se regrese a métodos más tradicionales y que los espías tengan que volver a trabajar duro intentando copiar un documento en papel o fotografiarlo.

Esto quizá nos permita pensar en que muchas cosas que tenemos como indispensables en nuestra vida son solo herramientas que sirven para unos usos concretos. Las máquinas de escribir hoy en día más bien servía como decoración o para personas amantes de lo clásico. Pero está claro que un documento escrito a máquina de escribir pierde todas las ventajas de un archivo digital, pero también puede ser más seguro dependiendo de sus objetivos. Por eso, el romanticismo parece que volverá a instalarse en el espionaje.

Escrito por
Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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