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La polémica de los Bronces de Riace


En los últimos días, una de las grandes obras escultóricas del arte griego, el conjunto conocido como los “Bronces de Riace”, ha sido objeto de una gran controversia entre historiadores, artistas y amantes del mundo clásico, la arqueología y el arte. Y es que se ha llevado a cabo una iniciativa que pone de relieve la cuestión de cuáles son los límites de un artista, de hasta dónde se puede llegar en el camino de expresar y de crear arte.

La "obra" de Bruneau basada en uno de los Bronces de Riace
La “obra” de Bruneau basada en uno de los Bronces de Riace

La polémica viene por unas fotos realizadas por el francés Gerald Bruneau, que atavió a las dos estatuas que componen el grupo con prendas que podríamos catalogar de ciertamente llamativas, como tangas de leopardo, un velo de novia y una “boa” de plumas de color rosa, con la intención de focalizar la atención sobre ellas, de dar una nueva perspectiva a esta obra y, de paso, darle su toque personal.

Ambas estatuas, realizadas en bronce en el siglo V a.C. y encontradas en las costas del sur de Italia, constituyen un importante testimonio histórico, artístico y arqueológico y juegan un papel relevante en el conocimiento del mundo griego clásico, ya que conforman una de las escasas piezas realizadas en este material que han llegado intactas a nuestros días. Recordemos que la mayor parte de esta producción nos ha llegado en forma de copias en mármol de época romana, dada la utilidad de la fundición de bronce para otros fines.

Sin embargo, la intención del personal responsable del Museo Nacional de la Magna Grecia, donde se custodia y expone el grupo escultórico, poco tenía que ver con lo que finalmente se llevó a cabo, de manera que en su encargo al artista francés se le daba permiso para utilizar telas blancas con las que adornar la obra para posteriormente inmortalizarlas en sus fotos. Sin embargo, Bruneau, de la escuela de Warhol, decidió ir un paso más allá para imprimirle su sello y presentar una obra bastante diferente de lo que en su momento se pensó, colocando sobre uno de los bronces toda esa particular vestimenta que anteriormente hemos mencionado.

Conjunto escultórico original de los Bronces de Riace
Conjunto escultórico original de los Bronces de Riace

Sin embargo, su plan fue descubierto y desmantelado rápidamente, quedando como únicas pruebas del experimento las pocas fotografías que pudo sacar de su “obra”, que se sirve de una creación original y milenaria para ofrecer una manifestación artística diferente.

Precisamente ahí es donde surge el debate que desde aquí nos gustaría lanzar, siempre desde el respeto y la tolerancia, acerca de hasta dónde podemos llegar en cuestión de arte y creación artística. Personalmente, y teniendo en cuenta la difícil conservación de un material como el bronce, pienso que el acto de Bruneau no responde a una actuación racional y consecuente, ya que está poniendo en peligro la conservación de una obra de valor incalculable ha llegado hasta nuestros días de manera milagrosa y que debemos cuidar lo máximo posible. No quiero decir con ello que se deba censurar el arte, ya que creo que la libertad de expresión del artista, pero en este caso afecta a una cuestión muy importante, como es el patrimonio, y modifica y transforma el significado de una obra clásica elaborada en un contexto y con una finalidad y significados muy concretos que deberíamos respetar.

 

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