Divulgación

La reacción de España a la invasión de Polonia de 1939

En numerosas ocasiones se analiza y comenta la afinidad que existía entre Franco y Hitler, y de la posición como no beligerante que mantuvo España durante la II Guerra Mundial. También se ha publicado mucho sobre la ayuda que Hitler proporcionó, al igual que Mussolini, a Franco durante la Guerra Civil Española, lo que hizo que además de tener posturas ideológicas parecidas, se estrecharan lazos entre estos Estados. Sin embargo, el primer acontecimiento bélico de la II Guerra Mundial, la invasión de Polonia de 1939, puede ser paradigma del comportamiento de España en el plano político internacional al término de la Guerra Civil Española.

Víctima civil polaca de los bombardeos alemanes (Julien Bryan)

Víctima civil polaca de los bombardeos alemanes (Julien Bryan)

Así lo demuestra Bartosz Kaczorowski de la Universidad de Łódź (Polonia) en los resultados de su investigación publicados en un artículo en la revista Cuadernos de Historia Contemporánea titulado «España ante la invasión alemana y soviética de Polonia en septiembre de 1939». España mantenía una simpatía declarada por Polonia, entre otras cosas, por una similitud ideológica surgida del catolicismo y del anticomunismo. Pero España no se posicionó como defensor de este país ante la invasión alemana y soviética por sus anteriores alianzas con Alemania e Italia, además de su mayor simpatía hacia las potencias del Eje tras el rechazo de Francia hacia el nuevo caudillo y la evidente hostilidad de la URSS hacia España.

En cualquier caso, España no quiso estropear sus relaciones con el Eje especialmente por la tensión e incertidumbre de aquellos momentos. También España consideró que había países involucrados en la defensa de la independencia de Polonia en virtud de los tratados de alianza, de manera que se distanció de lo que sucedió en Polonia. Ningún Estado, a excepción de Portugal (que acusó a España de actuar de manera demasiado conciliadora) criticó la actitud de Franco porque entendían que al no respaldar a Hitler, se había producido un enfriamiento en las relaciones entre España y Alemania. Como se ha dicho, Portugal sí mostró rechazo a la reacción española, también por la ausencia de reprobación al acercamiento entre Alemania y la URSS, y a la bajada de tono en el discurso anticomunista que España mantuvo a partir de la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop.

Esta postra solo se justificaba en la necesidad de mantenerse como un país neutral, ya que España tenía una situación muy débil en política exterior y Franco temía el acercamiento de la inminente guerra a la Península Ibérica con la implicación de Reino Unido y Francia, sobre todo porque la URSS declaró a España como uno de sus principales enemigos, y su influencia podía traspasar sus fronteras y llegar a otros países de Europa del este y central.

Esto no impidió que en España existiera un sentimiento de simpatía hacia los polacos y que se reconociera el Gobierno en el exilio de Polonia. Además, se permitió una representación de este Gobierno en Madrid. Como concluye su artículo Kaczorowski, España sabía que esto no sentaría muy bien a Alemania pero «eran conscientes de que -como dijo Beigbeder al embajador de los Estados Unidos- negándose a reconocer al Gobierno polaco en Francia: se cubrirían de vergüenza».

Fuente

Kaczorowski, B. (2013). «España ante la invasión alemana y soviética de Polonia en septiembre de 1939». Cuadernos de Historia Contemporánea, 35, pp. 177–192. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/42654/40533

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Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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