Una tarde de julio de 1977, el retorno de la democracia a nuestro país daba sus primeros pasos con la convocatoria de Cortes Constituyentes, acontecimiento que imprimía un giro importante a la política española después de casi cuarenta años de dictadura. Y coincidiendo con este cambio de régimen, se ponía fin a la retransmisión de la emisora clandestina “Radio España Independiente”, la principal vía de comunicación para exiliados de la guerra y opositores al Régimen, que a partir de entonces podrían preparar su retorno a España.

Dolores Ibárruri, la Pasionaria
Dolores Ibárruri, la Pasionaria

Esta emisora, más conocida como La Pirenaica, nace como una iniciativa de la cúpula del Partido Comunista español, que buscaba con ello mantener una vía de comunicación y propaganda con la Península, donde se les había prohibido participar en política. Es así como, en el exilio, esta iniciativa clandestina comienza a desarrollar su actividad desde Moscú hacia 1941, a instancias de la militante Dolores Ibárruri (La Pasionaria) y con la intención de luchar contra el monopolio que sobre los medios ejercía la Radio Nacional de España.

Se trataba de todo un pulso al régimen franquista, ya que el mero hecho de sintonizarla podía estar penado severamente, al suponer una declaración de desobediencia y oposición, sobre todo si tenemos en cuenta el decreto elaborado por el dictador para elaborar un aparato propagandístico e informativo basado en las directrices del Régimen y cuyo estandarte sería la citada RNE.

En cuanto a su denomicación, como podemos suponer, no se corresponde con el lugar de retransmisión, pero esto tiene una explicación, y es que se busca crear entre sus oyentes una cierta sensación de cercanía, como si se les quisiera hacer ver que la distancia que los separaba no era tan abismal, y que, pese a estar en la otra punta de Europa, estaban con ellos.

No obstante, su sede fue modificada poco después, como consecuencia de la entrada de los alemanes en territorio ruso durante la II Guerra Mundial, lo que hizo necesario un traslado hacia la ciudad de Ufá, donde continuó llevando a cabo su actividad hasta 1955, cuando es trasladada definitivamente a Bucarest.

rvila_maig2005Será en estos años cuando adquiera una mayor difusión y repercusión, ya que el fin de la contienda permitirá una situación más favorable para la mejora de sus medios técnicos y recursos. Como consecuencia de ello, durante toda la década de los 60 y 70, las ondas de La Pirenaica llevaron a cabo una labor continua de intercambio de información y coordinación entre comunistas exiliados y, con el paso del tiempo, de todos aquellos afectados por la victoria del Bando Nacional en la Guerra Civil que tenían en común la búsqueda de una reconciliación nacional y un viraje político hacia un régimen democrático, sobre todo durante los últimos años del gobierno de Franco.

Precisamente el 14 de julio de 1977, la retransmisión de la primera sesión de las Cortes Constituyentes sería el eje central del último programa de esta emisora, ya que la llegada de la democracia, y con ella, de la libertad de expresión y de prensa, hacía innecesaria la existencia de un medio de comunicación clandestino. Sin embargo, fueron más de 30 años los que esta radio consiguió mantener, desde el exilio, una sensación de cohesión y de oposición al régimen franquista por parte de aquellos que se habían visto obligados a abandonar el país tras la guerra.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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