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Tiananmen y la historia que no puede ser borrada


La noche del 3 al 4 de junio de hace 25 años tuvo lugar una de los episodios de represión gubernamental más sonados de las últimas décadas. Tuvo lugar en China, en la Plaza de Tiananmen, y nos dejaría una de las fotografías más impactantes de la historia, que seguro que a muchos de nuestros lectores sonará. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y lo cierto es que ésta resulta más que representativa del fenómeno de protesta social y represión que protagonizó China aquel junio de 1989.

"El hombre del tanque" o "el rebelde desconocido", nombre con el que se conoció a este manifestante anónimo.
“El hombre del tanque” o “el rebelde desconocido”, nombre con el que se conoció a este manifestante anónimo.

Resulta muy ilustrativa porque, efectivamente, un fenómeno de protesta social como el que se llevó a cabo en este contexto fue protagonizado por hombres y mujeres de a pie, que decidieron asumir la responsabilidad de dar un cambio de rumbo a la historia, reivindicando una mayor democratización de su país lanzándose a las calles e implicándose en ello con todas sus consecuencias. Hombres y mujeres como el famoso “hombre del tanque” cuya imagen conmocionó al mundo.

Las protestas comenzaron unos meses antes, hacia abril, con la muerte del exsecretario del Partido Comunista Chino, Hu Yaobang, obligado a dimitir previamente por su política reformista y liberal. Este acontecimiento, unido a la difícil situación política de la nación china y los frecuentes casos de corrupción, propiciaron un descontento generalizado que arraigó con mayor fuerza entre los estudiantes de Pekín.

Ellos fueron los primeros en manifestarse y ponerse en huelga de hambre durante los primeros momentos de la rebelión, y su ejemplo se extendió hacia otros sectores sociales, desde obreros hasta intelectuales, descontentos todos ellos con el rumbo político que el Partido estaba imprimiendo a su país. Rápidamente, muchas otras ciudades se unieron a las protestas encaminadas hacia una mayor democratización del sistema, exigiendo una política más transparente, una persecución de la corrupción y una mayor cantidad de derechos y libertades para todos los ciudadanos.

Den Xiaoping, líder del Partido Comunista Chino durante las protestas de Tiananmen
Xiaoping, líder del PC Chino durante las protestas de Tiananmen

La respuesta de Den Xiaoping, cuya popularidad estaba muy mermada tras la destitución, años atrás, del malogrado Hu Yaobang, no sería otra que la represión, de manera que el gobierno decretó el envío de tanques a la plaza de Tiannanmen, el lugar donde más se intensificaron las protestas y que llegó a albergar a cerca de 300.000 personas según algunas fuentes. En cualquier caso, el procedimiento a seguir al respecto provocaría una importante división en el seno del Partido entre aquellos que proponían acceder a las exigencias populares y el sector más intransigente, que finalmente impuso su opción de enviar a las tropas.

El saldo de este episodio dejaría unos miles de heridos y entre cientos y miles de civiles muertos según las fuentes, si bien es cierto que resulta difícil de saber con seguridad debido a las cifras tan diversas que ofrecen. Sea como fuera, la imagen que China proyectaba al resto del mundo se vio seriamente comprometida, de manera que la opinión internacional condenó inmediatamente la actuación del gobierno chino.

La Plaza de Tiananmen, escenario de las protestas de 1989.
La Plaza de Tiananmen, escenario de las protestas de 1989.

Hoy, 25 años después, con Xi Jinping en el poder, el intento de imponer la amnesia colectiva frente a este episodio sigue caracterizando la política china, donde la censura trata de erradicar cualquier referencia a un episodio cuya conmemoración está castigada severamente. Afortunadamente, la historia lucha con fuerza por no ser acallada, y está en nuestras manos recordar cada episodio de ella, incluidos los más cruentos y desgarradores, ocurran en una u otra época o lugar del mundo. Es nuestra responsabilidad no dejar que la obra del ser humano, con sus luces y sus sombras, caiga en el pozo del olvido.

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