Divulgación

Los prisioneros olvidados

En 1945 los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su artículo 18 expresa con claridad que todas las personas tienen derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho que incluye la libertad de cambiar de religión o de creencias y la libertad de manifestarlas, en público o en privado. El siguiente artículo, el 19, reconoce derecho a la libertad de opinión y de expresión; que incluye el de no ser molestado a causa de las opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

The Forgotten Prisoners

The Forgotten Prisoners

Quien lea esto quizá pueda pensar que estos dos derechos básicos no son universales, ya que no existen con garantía en muchos lugares del mundo, ni siquiera en lo que conocemos como Occidente. Pero en los años que siguieron a la aprobación de esta declaración todavía eran menos universales. Esto hizo que el 28 de mayo de 1961 el abogado británico Peter Benenson publicara en el periódico The Observer un artículo titulado “The Forgotten Prisoners” (Los prisioneros olvidados), en el que hacía un llamamiento a que la población fuera conocedora de esto y los gobiernos actuaran en consecuencia.

Este artículo anunciaba la creación de una campaña, Appeal for Amnesty (Llamamiento por la Amnistía), a iniciativa de abogados, escritores y editores. Esta campaña tenía el fin de recoger información sobre quienes llamaron “presos de conciencia”, es decir: “Toda persona que sea restringida físicamente (con pensa de prisión o de otra manera) de expresar (en cualquier forma de palabras o símbolos) una opinión que honestamente tiene y que no defiende ni condona la violencia personal”.

Su autor explicaba que emplearían la novedosa técnica de dar a conocer las historias personales de los presos para evitar el destino de las campañas de amnistía anteriores, que se centraron más en divulgar los puntos de vista de los presos que en el fin humanitario. Por esto, Benenson y sus compañeros suscribían la máxima de Voltaire, que decía: “Detesto tus puntos de vista, pero estoy dispuesto a morir por tu derecho a expresarlos”.

Ni que decir tiene que este es el origen de Amnistía Internacional, cuya famosa vela simboliza el encendido de aquella primera que se encendió el 10 de diciembre de 1961, Día de los Derechos Humanos, y a la que seguirían otras muchas. Sin embargo, a pesar del artículo de Benenson y de los esfuerzos de Amnistía Internacional, todavía hoy seguimos asistiendo a la privación de libertad de opinión y expresión de muchas personas en todo el mundo a través de la encarcelación o, incluso, la muerte.

El artículo de Peter Benenson publicado en The Observer el 28 de mayo de 1961 con título “The Forgotten Prisoners” puede leerse en este enlace: http://www.theguardian.com/uk/1961/may/28/fromthearchive.theguardian

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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