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El nacimiento de la arqueología y la historia del arte


Recientemente leí un artículo sobre la importancia de la Ilustración a nivel cultural y particularmente para el desarrollo de ciencias como la arqueología y la historia del arte, y me hizo reflexionar sobre lo trascendental que fue un cambio de mentalidad como el que acontece en esta época, ya que sin él difícilmente se hubieran sentado las bases para el posterior desarrollo del conocimiento humano y la actividad investigadora.

Y es que, tal y como señalan en el citado artículo, la concepción que se tenía del arte clásico y de las obras artísticas en general va a cambiar completamente. Va a aumentar cada vez más el interés por todas estas manifestaciones artísticas y restos materiales como testimonios del pasado, dando lugar al surgimiento de conceptos como el patrimonio y la importancia de los monumentos. Es cierto que la protección del patrimonio y el propio concepto son más novedosos, pero sería en esta época cuando se empieza a tener conciencia de ellos, cuando las grandes obras arquitectónicas dejan de ser una elemento más para constituirse como una seña de identidad, una muestra del paso del tiempo y un testimonio de un determinado contexto histórico.

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El Doríforo, de Polícleto.

En la Ilustración, dos de los elementos más importantes a nivel mental serán el racionalismo y interés por los avances científicos, de manera que ahora se va a dar un mayor valor a todos estos restos materiales y se los va a considerar el objeto de estudio de una nueva disciplina, que en un primer momento distaría bastante de lo que hoy conocemos como arqueología o historia del arte. A todo ello hay que sumar la revalorización del mundo clásico que se venía dando desde principios de la Edad Moderna.

De hecho, lo primero que encontramos al respecto es la labor de los “anticuarios”, que no llevarían a cabo una tarea muy científica, sino que podría decirse que eran coleccionistas, personas adineradas (generalmente pertenecientes a la burguesía y estamentos sociales más altos y privilegiados) que estaban desarrollando un gusto por las obras de arte clásico y que podían permitirse adquirirlas con una finalidad más estética que académica. Las más célebres esculturas y obras de arte de la Antigüedad pasarían a engrosar los engalanados palacios y casas de estas familias acaudaladas, a quienes no importaba tanto el estudio de éstas, su clasificación ni la investigación del contexto que las envolvía, sino simplemente seguían una “moda”.

Obviamente, no se puede llamar a esto “arqueología”, ni tampoco “historia del arte”, pero sí supone un precedente que sentará las bases de ambos campos de conocimiento, ya que el gusto y el interés por este tema se va a expandir rápidamente por Europa, dando lugar a una “fiebre” del arte que llevaría a determinados autores a empezar a valorar estas obras desde una perspectiva más científica, buscando encuadrarlas en diferentes estilos y diferenciando las etapas de cada período artístico, siendo su principal pionero Johan Joachim Winckelmann.

Johan Joachim Winckelmann
Winckelmann, para muchos, padre de la arqueología y la historia del arte

La obra de este autor es considerada por muchos como el “pistoletazo de salida” de la historia del arte, el momento en que se empiezan a establecer criterios y categorías para toda esa ingente producción artística que anteriormente sólo se valoraba como objetos de adorno y de lujo y que ahora pasan a configurarse como un objeto de estudio más serio y riguroso.

Con respecto a la arqueología, si bien es cierto que tiene que esperar hasta  el siglo XIX, para vivir una época dorada y que se convierta en una actividad recurrente, también da sus primeros pasos hacia el siglo XVIII, con el descubrimiento de las ciudades de Pompeya y Herculano, que desgraciadamente no se llevan a cabo desde un punto de vista científico, sino por accidente, y cuyos hallazgos no se valoraron como se haría en la actualidad.

Pese a todo, aunque estamos hablando de una época de gestación, de un momento en que la arqueología y la historia del arte eran dos disciplinas en ciernes, que todavía no habían adquirido su configuración actual y que estarían al servicio de determinados grupos sociales y económicos, al igual que la propia historia, lo cierto es que los cambios en los paradigmas mentales e ideológicos que tienen lugar en la época de la Ilustración van a ser esencial de cara al desarrollo de todo este conjunto de ramas del conocimiento que hoy nos permiten tanto a historiadores como a arqueólogos e historiadores del arte llevar a cabo nuestra labor de reconstrucción del pasado.

Si no hubiese existido nadie que se interesase por adquirir los testimonios materiales más importantes del pasado, quizás hoy no contaríamos con ellos,  se habrían perdido en el tiempo y difícilmente podríamos haberlo rescatado para tejer nuestro relato del pasado del hombre.

Fuente

http://www.todalacultura.com/arqueologia-historia-arte-y-monumentos-en-la-ilustracion/

2 Comentarios

  1. Estimado Miguel:
    Te escribo para agradecerte que hayas enlazado mi artículo. Me ha gustado mucho tu web y por supuesto le he dado a un me gusta desde Todalacultura y desde mi perfil personal a tu facebook para mantenerme informada. Te mando un cordial saludo y seguimos en contacto. Eugenia Santana

    • Me alegra mucho saber que nuestro artículo ha sido de tu agrado. Para nosotros siempre es un placer hacer divulgación sobre temas culturales y más aún cuando se trata de un artículo tan interesante y un tema que da tanto sobre qué pensar y reflexionar. Muchas gracias por tu gesto en Facebook y nosotros haremos lo mismo, pues tiene muy buena pinta la iniciativa de Todocultura.

      Un cordial saludo,

      Miguel Vega.

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