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El escafismo, la despiadada tortura persa


Gracias a un artículo de QuHist, hemos descubierto una curiosa a la par que escalofriante forma de tortura del mundo antiguo; el escafismo. Concretamente, data de la época del Imperio Persa, cuya historia conocemos, en gran parte, por la visión que de ellos nos dieron sus contemporáneos griegos. Precisamente los testimonios de escritos y viajeros griegos que entraron en contacto con el mundo persa en numerosas ocasiones, son los que nos ofrecen una descripción aproximada de en qué pudo consistir esta práctica.

Como es lógico, este tipo de fuentes pueden no resultar absolutamente fiables (de hecho, prácticamente ninguna lo es en términos absolutos) dado su carácter subjetivo, ya que aquellos que contaban esta historia lo hacían en términos de asombro y fascinación, además de condicionados por el hecho de pertenecer a pueblos enemistados. No obstante, los testimonios son abundantes y nos permiten sospechar que, efectivamente, sería una práctica que se llevó a cabo en más de una ocasión.

800px-Wooden_troughsPero, ¿en qué consistía exactamente? Si nos fijamos en la etimología de la palabra, “escafismo” viene del griego skaphé, que viene a significar algo así como “vaciado”, lo que puede ponernos en la pista de cómo sería. Según cuentan las fuentes, el proceso era el siguiente:

Se colocaba a la víctima en una cajón de madera o incluso una embarcación pequeña, donde se realizaban varios agujeros con el fin de introducir las extremidades del condenado. A continuación, se untaban éstas con leche y miel, con la finalidad de atraer a todo tipo de insectos, aunque la cosa no quedaba ahí. También se le obligaba a comer una cantidad considerable de ambos productos, cosa que a priori no suena del todo mal. Y aquí viene la parte no tan “dulce”; se les hacía tomar tal cantidad de miel y de leche que acabaran padeciendo diarreas, de manera que las heces atrajeran a una mayor cantidad de insectos. Ya no suena tan bien, desde luego, sobre todo si tenemos en cuenta que el cuerpo del individuo estaba inmovilizado y no podía hacer más que ver cómo con el paso del tiempo iba siendo devorado e infectado poco a poco por todos estos seres. Y para mayor castigo, normalmente se les permitía (u obligaba, mejor dicho) a beber agua para no deshidratarse y que pudieran resistir más tiempo vivos con el fin de prolongar la tortura.

Una barca también serviría para el sádico espaectáculo
Una barca también serviría para el sádico espectáculo

Pese a que había otras formas de llevarla a cabo, utilizando como instrumento una barca o el cuerpo de un caballo (para una mayor putrefacción), generalmente este tipo de tortura se conocía como “de artesa”, ya que normalmente se llevaba a cabo en este tipo de recipiente, como nos cuenta Plutarco en un fragmento de sus Vidas Paralelas:

Mandó el rey Artajerjes II, pues, que a Mitridates se le quitara la vida, haciéndole morir enartesado, lo que es en esta forma: tómanse dos artesas hechas de madera que ajusten exactamente la una a la otra, y tendiendo en una de ellas supino al que ha de ser penado, traen la otra y la adaptan de modo que queden fuera la cabeza, las manos y los pies, dejando cubierto todo lo demás del cuerpo, y en esta disposición le dan de comer, si no quiere, le precisan punzándole en los ojos; después de comer le dan a beber miel y leche mezcladas, echándoselas en la boca y derramándolas por la cara: vuélvenle después continuamente al sol, de modo que le dé en los ojos, y toda la cara se le cubre de una infinidad de moscas.
Como dentro no puede menos de hacer las necesidades de los que comen y beben, de la suciedad y podredumbre de las secreciones se engendran bichos y gusanos que carcomen el cuerpo, tirando a meterse dentro. Porque cuando se ve que el hombre está ya muerto, se quita la artesa de arriba y se halla la carne carcomida, y en las entrañas enjambres de aquellos insectos pegados y cebados en ellas. Consumido de esta manera Mitridates, apenas falleció el decimoséptimo día.

Como vemos, la Historia también nos depara en ocasiones anécdotas y testimonios que pueden producir escalofríos al que más y al que menos. Aunque pueda resultar desagradable y bastante sádico, es un dato que nos resulta realmente curioso y que nos sirve para comprender aspectos de determinadas culturas y momentos del pasado.

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