José Ortega y Gasset, uno de los autores más célebres de esta generación.

La Generación del 14

En las postrimerías del estallido de la I Guerra Mundial (conocida entonces como «La Gran Guerra»), surgen a nivel internacional una gran cantidad de movimientos artísticos y culturales que quedarían marcados para siempre por la brecha de la contienda. Es por ello que en muchos países se hablarían de generaciones perdidas o de últimas generaciones, mientras que en España vamos a tener un caso particular.

En nuestro país va a surgir un movimiento cultural diferente, o mejor dicho, se va a asignar un nombre a todos aquellos intelectuales destacados de la época, no sólo del ámbito literario, sino también del mundo del arte, las ciencias, la política, la filosofía… «Generación del 14» o «Generación de 1914» es el nombre que se dará a este grupo de escritores e intelectuales que romperán con la España de la Crisis de Cuba y el Desastre del 98.

José Ortega y Gasset, uno de los autores más célebres de esta generación.
José Ortega y Gasset, uno de los autores célebres de esta generación

A partir de ahora surgen nombres como Ortega y Gasset, Eugenio D´Ors, Manuel Azaña, Gregorio Marañón, Gustavo Pittaluga, Madariaga, Sánchez Albornoz, Pérez de Ayala, Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna y otros muchos escritores que pasarían a la Historia. Sin embargo, una gran peculiaridad es que esta vez la nómina no se reduce al ámbito literario, como solía ocurrir hasta entonces, sino que ahora contamos con científicos de gran renombre como Leonardo Torres Quevedo, y sobre todo, una notable presencia de figuras femeninas, como Clara Campoamor, Victoria Kent o María Zambrano. Vemos, por lo tanto, que esta nueva generación va a traer consigo una serie de cambios muy importantes.

Otra peculiaridad a tener en cuenta es que la neutralidad de España en la I Guerra Mundial evitó que su influencia fuese tan decisiva en el devenir de esta generación, si bien es cierto que serían otros acontecimientos los que marcarían su rumbo, hasta el punto de que se trataría de una generación dividida en diferentes formas de afrontar los problemas nacionales e internacionales, una generación en la que surgen una amalgama de  alternativas políticas e ideológicas diversas. Además, ninguno de estos autores estaría exento de adoptar una postura determinada ante el conflicto mundial, que dividiría a la opinión público en sectores francófilos o angófilos y germanófilos.

No obstante, todos ellos comparten una serie de rasgos comunes que son los que permiten englobar a tan dispares autores dentro de un mismo concepto, y que coinciden en gran medida con el movimiento que Eugeni D´Ors llamó «Novecentismo» (recordemos que todos ellos nacieron a finales del siglo XIX pero llevaron a cabo su obra ya a partir de 1900). Por ejemplo, en la mayoría de ellos impera un método de trabajo racionalista y sistematizado, frente al carácter más anárquico y autodidacta de los autores de la Generación del 98.

Las diferencias con la generación predecesora son numerosas, como cabe esperar, ya que se trata de una España diferente, en la que empieza a interesar mucho el proceso de urbanización, ligado a menudo al progreso, y el concepto de España y Europa, cuestión en la que se produjeron importantes y acalorados debates entre autores que defendían una mayor europeización de nuestro país y otros que se oponían a un acercamiento hacia el resto del continente. Una gran cuestión de la época sería si se debía «europeizar España» o «españolizar Europa».

Aunque de manera distinta, la I Guerra Mundial afectó a los intelectuales españoles de la época.
La I Guerra Mundial afectó a los intelectuales españoles de la época

Pese a esta disensión interna, sí que podemos señalar otros rasgos más comunes al conjunto en general, como una actitud activa ante la política, que conllevaría la necesidad de una puesta en práctica de las teorías e ideas que plasmaban en sus obras, generalmente ensayos. Además, suele predominar un concepto de arte en el que importa mucho la forma, y en el que la formación intelectual es esencial, derivando en muchos casos en un cierto elitismo, de manera que se impondría una forma de arte mayoritariamente vanguardista pero en la que el peso de esta innovación recaería en una minoría considerada de mayor capacidad o más preparada.

Se trata, en cualquier caso, de una generación que tenía como objetivo primordial dar respuesta a las grandes cuestiones sobre lo que era España y lo que debiera ser, con lo que inevitablemente daría lugar a diversas interpretaciones y corrientes intelectuales e ideológicas, pero también a una nueva forma de entender nuestra cultura, nuestro arte y nuestra Historia, además de plantear interesantes cuestiones a nivel filosófico y suponer un cierto avance en el campo de las ciencias. Una Generación que podría retratar muy bien a la España de aquellos momentos y a la que la BNE ha dedicado recientemente una exposición que parece bastante interesante.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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