Divulgación

Averroes, su vida y trascendencia

Sería un 14 de abril de 1126 cuando Córdoba viera nacer a uno de los pensadores y filósofos más importantes de la historia de Al-Ándalus; Ibn Rusd, más conocido como Averroes, su nombre latinizado.

AverroesColorEste personaje histórico destacaría no sólo por sus teorías filosóficas, sino también por sus aportaciones a otros campos como el de la ciencia o el derecho, llevando a cabo una amplia y variada trayectoria y dejando tras de sí una obra cuyo legado llega hasta nuestros días. Pero deberíamos adentrarnos un poco más en aquello que conocemos de su vida para entender mejor todo su trabajo. Y es que el hecho de que proviniese de una familia de estudiosos del derecho influiría en que desempañara durante un tiempo el cargo de cadí (autoridad jurídica de gran relevancia en el mundo islámico) en la ciudad de Sevilla, además de servir en otras cortes como la de Córdoba y Marruecos.

Sin embargo, podríamos decir que Averroes tenía un espíritu emprendedor, era un personaje pudiente que podía permitirse lanzarse a otros ámbitos de conocimiento y llevar a cabo una intensa labor intelectual, como demuestra el hecho de que elaborase una enciclopedia de términos médicos, así como un tratado filosófico de gran trascendencia, como sería su Refutación de la refutación, en la que defendía la filosofía de Aristóteles y su compatibilidad con las creencias del Islam, una idea que alcanzaría un gran calado durante la Edad Media y el Renacimiento. Pero el curso de los acontecimientos y el paso del tiempo, sobre todo en épocas en las que abundaban los conflictos bélicos, pueden llegar a jugar malas pasadas a este tipo de intelectuales, como de hecho ocurrió: hacia finales del siglo XII, la conquista almohade desataría un rechazo hacia su pensamiento y sus obras, que serían finalmente prohibidas, al tiempo que el propio Averroes sería condenado al destierro.

Su intento de conciliar religión y filosofía se vería empañado por la vertiente más radical de determinados sectores políticos y religiosos del momento, que veían un carácter demasiado transgresor en el pensamiento de nuestro protagonista. Como no podía ser de otra manera, gran parte de su obra no se ha podido rescatar, aunque afortunadamente nos ha quedado lo suficiente como para conocer las principales ideas y aportaciones de ésta, sobre todo a través de traducciones posteriores y contemporáneas en otras lenguas como el hebreo.Tampoco la religión católica estaría dispuesta a aceptar las tesis de Averroes, pero hubo una serie de autores renacentistas que sí que supieron apreciar su valor y llevaron a cabo numerosas reinterpretaciones y análisis a partir de ésta, como sería el caso de Pico della Mirandola o Giordano Bruno, por citar algunos nombres.

Al igual que tantos otros genios, Averroes tuvo que sufrir el duro destino de ver cómo su obra era prohibida y rechazada por no ir acorde con la forma de pensar de la época, por salirse de los paradigmas y la mentalidad imperante e ir un paso más allá, conciliando dos mundos a menudos tan opuestos como son el de la filosofía y la religión. Por suerte, su legado llega hasta nuestros días y, esta vez, sí que podemos apreciar y valorar todo lo que aportó su pensamiento.

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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