Divulgación

El Código Napoleónico

En días como hoy, en que la primavera va haciéndose paso desplazando a un largo invierno, el pueblo francés fue testigo, hace ya más de dos siglos, de un cambio político que marchitaría definitivamente las últimas hojas de un sistema político caduco para dar lugar a una nueva Francia, en la que los logros de la Revolución de 1789, o al menos parte de ellos, se iban a consolidar de manera definitiva. Y es que a finales de marzo de 1804, se aprobaría el llamado “Código Napoleónico” o “Código Civil francés”, nombre con el que hoy día se mantiene.

Cierto es que estos cambios radicales en el sistema político francés, que posteriormente serían esenciales en el devenir histórico del Viejo Continente, se debían principalmente al proceso revolucionario, y que ya desde 1789 se empezó a gestar un cambio de rumbo, un viraje que acabaría definitivamente con las estructuras del Antiguo Régimen, pero sería la promulgación de este código legal la que asestaría la puñalada mortal a éste, desmoronándolo de manera definitiva y dando los primeros pasos hacia un nuevo Estado.

_9-3-1-1_01-No obstante, también hay que asignar un papel destacado al por entonces cónsul Napoleón Bonaparte, ya que fue uno de los ideólogos de este proyecto, en tanto que propuso unificar toda la tradición jurídica francesa tradicional en un solo texto que sirviera además para acabar con los privilegios jurídicos de determinados estamentos y regiones concretas. Para ello, se establece una legislación de carácter más general y común a todos los habitantes de Francia por igual, además de encaminarla hacia una mayor estabilidad política, y se encarga la elaboración de un primer borrador a una comisión que posteriormente lo enviaría a la Corte Superior y la Corte de Casación para su revisión, y al Consejo de Estado, para su final aprobación.

A pesar de que Napoleón no participó apenas en la redacción de ésta (únicamente ejerció su influencia en temas puntuales como el divorcio o la adopción), su estatus social y político facilitaría y agilizaría el trámite, ya que llevó a cabo una cierta labor de presión contra los contratiempos y dificultades que plantearía el aparato burocrático, permitiendo su entrada en vigencia en un periodo de tiempo relativamente corto, de tal manera que en pocos meses, Francia contaría con una nueva legislación. Además, se encargó de estar presente en la mayoría de fases del proceso de codificación.

Políticamente, los principios más destacados del Código serían el legislativismo, la intervención internacional y la celebración de congresos como forma de mediación entre las potencias, a fin de mantener un equilibrio, pero cabe preguntarse, ¿qué cambios supondría a efectos prácticos? Podríamos decir que prácticamente todo, al menos en lo que respecta a lo social, ya que se establecen derechos y libertades fundamentales en la actualidad y que incluso forman parte esencial de la Declaración de Derechos Humanos, como la libertad individual, la libertad de conciencia o la libertad de trabajo, pero sobre todo, la abolición del sistema feudal. Con ella, se imposibilitaba la vuelta del Antiguo Régimen y el sistema social que de él se derivaba, dando paso hacia una nueva época en el país vecino, que pronto tendría su eco en el resto de Europa y del mundo, y cuya influencia llega hasta nuestros días.

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

Comentar

(Spamcheck Enabled)