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La crisis del siglo XIV

El siglo XIV tuvo un carácter convulso y agitado. Fue el momento en el que el sistema feudal empezó a tambalearse o, al menos a mostrar sus primeros síntomas de agotamiento.

La Edad Media ha sido vista tradicionalmente como un período oscuro y denostado, una visión que nos llega principalmente por la imagen que nos transmiten los pensadores del Renacimiento, que se sentían herederos de la Antigüedad Clásica y renegaban, por lo tanto, del espacio que sucede a la caída de Roma. Afortunadamente, todos los clichés y estereotipos al respecto han sido superados con el paso del tiempo y se le está dando la importancia que verdaderamente tiene, liberándola del ostracismo al que tanto tiempo ha sido sometida.

Y es que se trata de una época fascinante, en la que se alteran de manera radical las estructuras socioeconómicas de todas aquellas regiones que habían formado parte del antiguo Imperio Romano; se empiezan a crear nuevas formas de organización y gobierno, nuevas formas de ordenación social y un entramado político muy complejo. Pero entre todos los temas que se pueden extraer de este periodo de tiempo, nos gustaría señalar hoy el carácter convulso y agitado del siglo XIV, cuando el sistema feudal empieza a tambalearse o, al menos a mostrar sus primeros síntomas de agotamiento.

800px-ThetriumphofdeathSerá en el siglo XIV, en la Baja Edad Media, cuando se produzca uno de los fenómenos más cruentos de la Historia, como es la propagación de la Peste Negra, que segó millones de vidas y que cambió para siempre el devenir de la humanidad. Pero también será una centuria marcada por el enfriamiento climático y sus consecuentes hambrunas o el constante belicismo y enfrentamientos entre los diferentes reinos, de manera que por ambas razones, se trataría de un siglo que marcaría un antes y un después.

Pero sobre lo que más nos gustaría llamar la atención es sobre la importancia de la crisis económica que durante su transcurso se desarrolla, como consecuencia de todos estos condicionantes, pero también por problemas del propio sistema y de otros factores de índole demográfica y económica, como el excesivo incremento de población de los siglos precedentes, que llevaría a un agotamiento de recursos; el aumento de precios, el crecimiento desmedido de la presión fiscal o la actividad especulativa.

Se trata de un tema muy complejo, para cuyo estudio y mejor comprensión puede resultar muy útil la lectura del artículo de Antoni Furió Diego para el diario El País, donde se realiza un análisis detallado de las posibles causas y de las consecuencias que ésta tendría para la posteridad y para el propio sistema feudal, que si bien no cae, empieza a tambalearse poco a poco.

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