Cromwell y la Commonwealth

Fue un 7 de febrero de 1646 cuando Inglaterra sería testigo de cómo su tradicional forma de gobierno, la Monarquía, era abolida para dar paso a un régimen político republicano bajo la denominación de “Commonwealth of England” (o “Mancomunidad de Inglaterra”). Este cambio político tan significativo viene precedido por la llamada “Revolución Inglesa”, un proceso que se inicia en 1642 y que trajo varias oleadas revolucionarias sucesivas así como un periodo de constante enfrentamiento político e inestabilidad social.

Fueron años convulsos en las islas, y en este período nos gustaría destacar la figura de uno de los personajes históricos considerados más influyentes dentro de la Historia de Inglaterra, como es Oliver Cromwell, principal artífice de esta “Commonwealth” cuya duración no fue muy extensa pero sí que supuso un cambio muy radical en la forma política que había caracterizado a Inglaterra hasta este momento. Independientemente de las diferentes opiniones que suscite la vida y obra de este político, que a menudo lleva a posiciones enfrentadas y muy contrapuestas , lo cierto es que sería sin duda un personaje digno de estudio, ya que pasaría de ser un labrador de origen noble a convertirse en el Lord Protector de Inglaterra desde 1653 a 1658.

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Retrato de Oliver Cromwell, por Robert Walker

La gran controversia viene porque, si bien fue uno de los principales abanderados de la Revolución Inglesa y al término de ésta rechazó la posibilidad de ocupar el trono y se opuso al régimen monárquico, al final acabaría obteniendo más poder que el propio Carlos I, al que habían derrocado y ejecutado. Entre sus medidas políticas destacan también la encarnizada lucha contra irlandeses y escoceses, además de su férrea defensa del cristianismo protestante y la persecución de los católicos. Todo ello pese a que el Protectorado, bajo su mandato, defendía la libertad de culto.

Además, se mostraba partidario del criterio de equidad en materia judicial, pero al mismo tiempo perseguía a aquellos que se oponían a sus medidas políticas, lo que hace contribuye a fortalecer aún más esa controversia que lo caracteriza y que hace que haya despertado sensaciones y opiniones muy diversas al respecto. Su carácter de líder férreo y estable, además de su lucha por abolir la monarquía y traer así, en teoría, una mayor libertad y un sistema más democrático, despertó la simpatía de un gran sector, pero también hay quien lo considera un dictador y un hombre obsesionado con el poder hasta el punto de llegar a caer en los vicios y los errores de aquellos contra los que había luchado, sumiendo a Inglaterra en un régimen más represivo y menos tolerante que antaño.

Puesto que sería muy difícil arrojar más luz sobre el asunto en tan poco espacio, me limito a destacar la relevancia histórica de un personaje que introdujo grandes transformaciones en la política y la sociedad de su época y que, aún a día de hoy, sigue dando pie a intensos y ricos debates historiográficos.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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