El Maine y la pérdida de Cuba

Sólo hacía falta un detonante, una llama que prendiese el estallido de un enfrentamiento directo, lo cual vendría tan sólo un mes después, con el hundimiento del acorazado en extrañas circunstancias de las que todavía hoy día se discute y en torno a lo cual se dan acalorados debates historiográficos.

Hacia mediados de enero de 1898 atracaba en las costas de La Habana el acorazado estadounidense Maine, en un contexto bélico de disputa por la independencia de la isla con respecto al dominio español, litigio que se prolongaba desde hacía varias décadas y que en esa última se recrudeció, hasta el punto de adquirir una repercusión internacional con la entrada de Estados Unidos en defensa de los disidentes cubanos.

WAR & CONFLICT BOOK ERA: SPANISH-AMERICAN WAR/BEGINNINGSLa intención del gobierno norteamericano era la de llevar a cabo un pulso militar a España, que había rechazada todas las propuestas llegadas del otro lado del charco relativas a ceder su control sobre Cuba y el resto de las posesiones que le quedaban en Latinoamérica. El hecho de que este acorazado hiciera su entrada sin previo aviso habla bastante de las intenciones norteamericanas, que no iban muy encaminadas a la mediación, pero lo cierto es que se argumentaba que su llegada se debía a la necesidad de proteger a los ciudadanos estadounidenses que residían allí.

En cualquier caso, la hostilidad y la tensión se podían palpar, y sólo hacía falta un detonante, una llama que prendiese el estallido de un enfrentamiento directo, lo cual vendría tan sólo un mes después, con el hundimiento del acorazado en extrañas circunstancias de las que todavía hoy día se discute y en torno a lo cual se dan acalorados debates historiográficos.

Con este episodio, sumado a la imagen rápidamente propagada por los medios de comunicación norteamericanos sobre lo que había ocurrido, de lo cual se culpaba directamente al gobierno español, se estaba gestando el pretexto ideal para una declaración de guerra que modificaría sustancialmente el curso de la guerra, llevando a la pérdida por parte de España de los últimos reductos de su antiguo imperio colonial y a la independencia de Cuba, lo que sería conocido en la España de la época como el Desastre del 98, que desembocaría en una crisis política e ideológica de notable trascendencia. Como curiosidad, podríamos destacar la importancia de  la prensa sensacionalista norteamericana y de personajes como William Randolph Hearst, uno de los más poderosos magnates de la época, y en cuya figura se inspiraría Orson Welles para su célebre cinta Ciudadano Kane.

Pese a que se llevaron comisiones de investigación desde ambos bandos, la rapidez con que se difundió esta imagen llevaría al pueblo norteamericano a culpar directamente a España de algo que muy probablemente no ocurrió así. De hecho, las investigaciones posteriores han apuntado a que lo más probable sería que la explosión hubiese sido accidental o incluso hay quienes dicen que la provocaron los propios estadounidenses con el fin de obtener un pretexto para la declaración de guerra. Desgraciadamente, es un tema difícil de dilucidar con las fuentes de que disponemos y por la influencia de los intereses de cada país, que indudablemente se imponen, como tantas otras veces, a la búsqueda de un conocimiento riguroso y veraz de los hechos.

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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